Miguel Ángel Silvestre es Pablo Ibar en la serie 'En el corredor de la muerte': "Creo firmemente que es inocente"

  • El actor acaba de finalizar el rodaje con "muchos sentimientos encontrados".
Miguel Ángel Silvestre es Pablo Ibar en la serie 'En el corredor de la muerte':
Miguel Ángel Silvestre es Pablo Ibar en la serie 'En el corredor de la muerte':
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Miguel Ángel Silvestre interpreta a Pablo Ibar en la serie En el corredor de la muerte, un proyecto que se ha filmado en paralelo al juicio del preso hispano-estadounidense.

El actor acaba de finalizar el rodaje con "muchos sentimientos encontrados" y, al igual que el resto del equipo, cree "firmemente" en la inocencia del acusado. La ficción, basada en el libro de Nacho Carretero, autor también de Fariña, llegará a Movistar+ en otoño.

Cuando fue elegido para encarnar a Ibar, declarado culpable de un triple asesinato a pesar de las numerosas irregularidades del juicio y la falta consistente de pruebas, Silvestre preguntó si podía viajar a Miami para conocerlo. No fue posible.

"Estaba en todo el proceso judicial y solo le podía visitar su abogado, ni siquiera su familia", explica el actor en un encuentro con los medios.

"Quería escucharle hablar", relata, "por si tenía algún mensaje que darme". Y también "para pedirle un cierto permiso" de contar su historia. Le hubiera gustado decirle: "Voy a interpretarte. Lo voy a hacer con respeto".

Este es el primer personaje real, y que está vivo, del valenciano. La reacción del propio recluso cuando viera su interpretación preocupaba a Silvestre durante la filmación.

"No he visto ningún vídeo de él libre o ningún vídeo de él en la intimidad, hablando con su padre o con su mujer", reconoce en el set de rodaje de la serie, que ha recreado la celda 1AC6 en la que Ibar estuvo preso 16 años.

El actor de Sense 8 tampoco se ha puesto en contacto con los allegados de Ibar. "La serie la hemos rodado en un momento muy complicado para la familia. Siempre sentí que era un poco osado por mi parte intentar llamar.

¿Para qué? ¿Qué puedes decir en una situación así?", se pregunta Silvestre. "Me hubiera encantado hablar con su padre, Cándido Ibar, y preguntarle cosas de Pablo de toda esa parte que desconozco, como su juventud", admite.

Una de las pruebas que, para Silvestre, demuestran la inocencia del preso es una fotografía que le mostró el periodista Nacho Carretero, cortesía de un forense facial.

El intérprete subraya que "todo el mundo habla de la parte frontal donde hay similitudes" con el asesino, pero pasan por alto un detalle de la parte posterior del cráneo: las orejas del homicida no coinciden con las de Ibar.

Una historia de muchas casualidades

El equipo rodó varios finales alternativos a falta de una sentencia firme, que se dictará entre el 15 y el 22 de mayo. Empezaron a escribir la serie, compuesta por cuatro episodios de 50 minutos, mientras el jurado era seleccionado. Para el guionista, Diego Sotelo, esta es "una historia de muchas casualidades".

"Tenemos que ir amoldándonos a los tiempos que marca la realidad", señala Sotelo, co-creador de la serie junto a Ramón Campos y Gema R. Neira.

"Intentamos entender y comprender a todos los personajes", asegura el guionista, "incluso al fiscal, un hombre que está haciendo su trabajo y que lo hace convencido de su culpabilidad". Aunque, "nosotros apostamos por Pablo y su entorno", subraya rotundamente.

Para el director, Carlos Marques Marcet, la serie plantea la polémica de la reinserción y "cuál debería ser la función de un sistema penitenciario".

"¿Se trata de castigar a alguien?, o ¿se trata de recuperar a alguien?", sugiere. Su ficción "trata la realidad y a la vez coquetea con los diferentes géneros cinematográficos".

"Hay que recurrir un poco a la ficción para llegar a la verdad", reconoce Marcet y después matiza: "Hay que reconstruir más que replicar".

En el corredor de la muerte pone sobre la mesa el debate sobre un sistema penitenciario de "una sociedad que a veces se nos queda un poco lejana" a los europeos. "Estados Unidos se rige por otra lógica", apunta el realizador.

También aborda el tema del racismo que sufren aquellos que pertenecen a una minoría étnica. En la época del crimen, los "latinos no tienen su hueco todavía marcado en la sociedad estadounidense", recuerda Sotelo. "Es una situación desfavorecida respecto a la comunidad blanca hegemónica".

El contexto

En 1994, los detectives Phil Gentile y Charles Bennet de la Policía de Miramar encuentran sin vida los cuerpos de Casimir Sucharski, propietario de un club nocturno, y las modelos de 25 años, Sharon Anderson y Marie Rogers. La policía encuentra una cámara instalada en el salón de la víctima que ha grabado el asesinato.

El equipo de la serie, producida por Movistar+ y Bambú, ha usado la misma cámara que grabó el vídeo real que recoge los tres asesinatos y que es una de las pocas pruebas en las que se apoya la fiscalía para acusar a Ibar.

"Hemos reconstruido cómo sucedió en un set, intentando ser lo máximo respetuosos para no ver ciertas cosas y evitando el morbo", adelanta Marcet. Y "sin olvidar a las víctimas", añade el guionista.

Esas imágenes, de ínfima calidad, son la pista principal de la policía. Por eso, se decide distribuir lo más valioso que hay en ellas: el rostro borroso de uno de los asaltantes.

Tres semanas más tarde, en una comisaría de otro distrito, un agente cree reconocer a uno de los asesinos: es Pablo Ibar, un hombre de nacionalidad española al que acababan de detener junto a unos amigos por un robo menor.

Pablo asegura que es inocente. Ninguna de las pruebas halladas en el lugar del crimen lo inculpan... Pero de nada sirve. Pablo es condenado y enviado al corredor de la muerte.

Ha pasado más tiempo de su vida en prisión que en libertad. El pasado 19 de enero fue declarado culpable por un jurado. El próximo 15 de mayo comenzará la fase final del juicio y se decidirá la sentencia: pena de muerte o la cadena perpetua.

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