Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May, sale del 10 de Downing Street. EFE/Facundo Arrizabalaga

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, continuó este lunes luchando contra la realidad. Ajena a dos acontecimientos que en los próximos días podrían relevarla de los mandos del brexit, insistió en la Cámara de los Comunes en la improbable solución de que apruebe a la tercera el mismo acuerdo de salida que ya ha rechazado dos veces.

En su primera comparencia tras la prórroga hasta el 22 de mayo que le dio la UE para que el Parlamento dé luz verde al acuerdo de retirada, May reiteró que es la única manera de que se cumpla el deseo de abandonar la UE que expresaron los británicos en el referendum de 2016. Y también la mejor, es decir, con acuerdo.

Durante varias horas insistió en que lo único que puede hacer el Parlamento es aprobar un acuerdo rechazado ya dos veces y del que la UE no permitirá mover ni una coma. El destello de realidad llegó cuando admitió que aún no tiene los votos suficientes para aprobarlo.

May también logró abstraerse de las cientos de miles de personas que exigieron por las calles de Londres un segundo referendum. La primera ministra insistió en que su "deber" es hacer valer la primera consulta y sacar al Reino Unido de la UE.

Si para el 12 de abril May no obtiene un sí del Parlamento al acuerdo de retirada, la prórroga del 22 de mayo se esfumará y ese día deberá comunicar a Bruselas si opta por una salida instantánea de la UE por las bravas, sin acuerdo, o si pide una prórroga mayor que obligaría al Reino Unido a presentarse a las elecciones europeas del 26-M.

A pesar de la insistencia de los diputados, May no reveló qué opción preferiría en ese caso. La única que contempla, dijo, es que el Parlamento diga sí al acuerdo de salida para que el brexit sea lo antes posible.

Mientras May se mantenía en sus posiciones, en el Parlamento como en su Gobierno se producían varios movimientos en hacia una única dirección, quitarla de los mandos del tortuoso proceso de salida.

Los Comunes celebrarán este miércoles una serie de "votos indicativos" sobre elementos del acuerdo para saber en qué puntos se puede avanzar en la búsqueda de un "plan B" para el brexit que la UE no aceptará pero que en Londres se ve como opción válida. May no la comparte y se declaró "escéptica" ante la posibilidad de que sea el Parlamento el encargado de encontrar una salida, dado los "resultados contradictorios o directamente ningún resultado" del pasado.

Prórroga larga y elecciones

Por otra parte, ministros esbozaron en una reunión del Gobierno la idea de pedir una prórroga larga y entretanto celebrar elecciones que desbancarían a May de Downing Street.

Tras días de rumores, tal posibilidad de elecciones ha tomado forma este lunes en una reunión de May con sus ministros antes de comparecer en el Parlamento. Según han informado medios locales, entre un brexit duro y una prórroga larga, algunos ministros apostaron por la segunda, acompañada de elecciones.