Los participantes, preparados para escribir.
Los participantes, preparados para escribir. JORGE PARÍS

Si puedes imaginarlo, puedes contarlo. Y si no que se lo digan a los más de 750 jóvenes madrileños que han acudido este viernes al Teatro de la Latina de la capital para demostrar su talento literario.

Como ellos, miles de estudiantes de 2º de la ESO de toda España se enfrentan, durante este fin de semana, a la prueba de redacción más longeva del país. Se trata de la 59ª edición del concurso de jóvenes talentos de Relato Corto de la Fundación Coca-Cola, que busca despertar la creatividad desde edades tempranas y fomentar la confianza en sí mismos. Para ello, los organizadores han estado trabajado desde las 6.30 horas en el Teatro de la Latina, que este año celebra su centenario, para pulir cada detalle.

"En las clases del colegio tenemos mucha diversidad y no todos tienen los mismos gustos y motivaciones", explica Elena Núñez, profesora de lengua e historia del colegio La Salle Griñón. Y añade: "Por eso, tener experiencias como esta les hace entender que la cultura, la escritura y la lectura forman parte de su edad".

Queda apenas una hora para que de comienzo la cita. El ambiente está agitado: "Estoy un poco nervioso, pero creo que va a salir bien", cuenta Jaime. "Yo espero ganar pero, si eso no ocurre pues no pasa nada, me vuelvo al cole y a seguir escribiendo", dice Alejandro, alumno del colegio Señora de las Nieves. Miguel, por su parte trata de expresar ese cúmulo de sentimientos encontrados: "Es una mezcla entre nerviosismo y felicidad, porque de 600 alumnos que hay en mi cole, solo nos han seleccionado a unos pocos y eso ya es un honor". Aunque como afirma Marta: "Venir aquí es toda una experiencia". Así, poco a poco la felicidad acaba por contagiar la sala, y es que la mayoría de estos jóvenes aseguran haber venido a pasárselo bien.

Muchos de ellos aún no saben lo que quieren estudiar. Otros lo tienen más seguro: "Me gustaría ser escritora y guionista", dice Berta; también Eva, quien sueña con ser periodista, como su compañero de pupitre Javier, aunque en su caso, de deportes. Daniel, alumno del Instituto Beatriz Galindo, "quiere estudiar ciencias", una rama que, aun lejana a las letras, no riñe con esta. No importa la razón, todos ellos coinciden en que la escritura es su hobby.

Porque cuando estos chicos escriben aprecian un cambio en ellos: "Me siento libre, puedo hacer cualquier cosa", dice María. Una sensación parecida a la que tiene Carlos cuando agarra el bolígrafo: "Me siento tranquilo y me libero de mi imaginación". A Javier también le relaja, porque para él es sinónimo de desconexión: "Solo estamos la hoja y yo", explica.

El momento se acerca, pero todavía no están solos. Les acompañan la periodista Encarna Samitier (directora de 20 Minutos) y las escritoras Sandra Andrés y Pax Dettoni, experta en educación emocional. Samitier es miembro del jurado y también una invitada muy especial porque, como ha relatado, ella también estuvo sentada en esas sillas en la 13ª edición del concurso. No logró el premio nacional aunque sí el regional, lo que le dio impulso en su vocación de periodista. Por eso, se ha dirigido a todos los adolescentes que aman la lectura y la escritura para animarles a relatar, imaginar y dar forma a lo pensado. Dettoni, por su parte, logra calmar los nervios que se respira en el ambiente con ejercicios de relajación.

El reloj marca las 10.30 horas. Mesa despejada, folio en blanco y una mochila roja que cuelga de la silla. Unos minutos antes, María advertía del riesgo: "Estoy muy nerviosa porque no sé si me va a venir la inspiración". Lo que no sabe es que esa mochila despertará su imaginación, porque en ella se encuentra un reloj de arena que dice: "La arena se escapa lentamente". Comienza la fantasía: tienen dos horas para escribir el relato que quieran. Más de 750 historias distintas que tendrán que coincidir en la frase que recoge el estímulo.

Este fin de semana, los jóvenes demuestran, una vez más, que para ser un genio no hace falta que pesen los años. Ya lo probó Mozart cuando compuso su primera sinfonía con apenas ocho años. Quizá estos chicos no sepan Latín, pero sí tienen el suficiente dominio del castellano para atrapar a los adultos en las redes de su imaginación.

Del regional al nacional

En el mes de mayo, los jurados darán a conocer a los ganadores de cada comunidad autónoma. Así, un total de 21 relatos (17 autonómicos y cuatro en gallego, catalán, euskera y balear) acudirán a la fase final, esta vez a nivel nacional.

Después de haber pasado por los ojos de cientos de jurados, los relatos finalistas tendrán que pasar el filtro del jurado de la Real Academia de la Lengua Española, que nombrará un ganador en el mes de junio.

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