El Patio Herreriano de Valladolid acoge desde el lunes más de 70 obras de Esteba
El Patio Herreriano de Valladolid acoge desde el lunes más de 70 obras de Esteba FUNDACIÓN MUNICIPAL DE CULTURA

Asimismo, esta exposición pone de manifiesto el carácter de secuencia de toda la producción de Esteban Vicente pues si bien, como el mismo decía, cada obra tiene su solución, "también forma parte de un proceso cuya base es la armonía", según han destacado los organizadores a través de un comunicado remitido a Europa Press.

La directora-conservadora del Museo Esteban Vicente, Ana Doldán, subraya que en los primeros años de la década de los 50 el artista "dialoga con la pintura gestual de sus compañeros de generación", como De Kooning, Guston o Hofmann, al tiempo que deja "su acento más lírico y poético, menos épico y heroico". "Las formas abigarradas, las masas de color que se mueven y entrelazan armoniosa y rítmicamente, guiadas por el trazo subyacente, en una suerte de grafismo, van evolucionando, a mediados de la década, en composiciones donde comienza a reinar el orden, el tiempo detenido, fruto de la alineación de formas cuadradas y aisladas en el centro de la obra", ha añadido.

Asimismo, ha apuntado que es en este momento cuando la pincelada se hace "más intensa", se acumulan las capas de color, se enriquecen los matices, se potencia la vibración y se presenta "una notación musical".

"Poco a poco las formas se amplían y se hacen más regulares, mientras flotan en una atmósfera muy personal, que encontrará su cénit gracias al uso del que se convertirá en su gran aliado, el aerógrafo, a finales de la década de los 60, cuando nos adentramos en su época de madurez y en la experiencia de los campos de color", ha subrayado.

Pincel y aerógrafo conviven en pro de una mayor libertad que, al tiempo, se deja ver en la multiplicación de la paleta de color y en la interrelación de las formas. Los años finales dejan ver parte del lienzo blanco, que se convierte en fuente irradiante de luz, al tiempo que el lugar en que depositar sus sentimientos y sus preocupaciones, como la belleza, la intimidad, el orden y la emoción.

REPRESENTANTE DEL 'COLLAGE'

Esteban Vicente fue uno de los representantes más importantes del 'collage' internacional. En 1949, comenzó a dar clase de pintura en la Universidad de California, en Berkeley, y lejos de su estudio y de sus herramientas para pintar, se inició en la composición de esta disciplina a partir de las revistas y papeles de bellas artes que tenía a su alcance.

Asimismo, el artista otorgó gran importancia al dibujo como disciplina independiente, al mismo tiempo que consideró su dominio elemental para el correcto desarrollo del proceso creativo. Desde sus inicios, ésta técnica le permitió rastrear la realidad y atraparla en una producción extensísima, donde la línea y el trazo son los elementos principales que estructuran las formas.

Tras una mirada puntual a la práctica cubista, se adentra en la asimilación del expresionismo abstracto en formas que poco a poco se despojan de los elementos superfluos para crear un mundo propio. En los años 70 destaca una serie de dibujos creada a base de trazos en negro y gris al carboncillo, con fuerte influencia de la arquitectura neoyorquina y del minimalismo; los años 80 y 90 dan paso a dibujos donde la naturaleza es la principal protagonista: el pastel, la tinta y el 'gouache' permiten crear texturas diferentes a unas formas que se van diluyendo en una atmósfera de ensueño.

Nacido en 1903 en Turégano (Segovia), en 1919 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando con el propósito de formarse como escultor, pero pronto decidió dedicarse a la pintura. Su época madrileña está marcada por el contacto y la amistad con escritores y artistas como Federíco García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Luis Buñuel, Juan Bonafé, Francisco Bores y el polaco Wladislaw Jahl.

Sus presupuestos estéticos le sitúan en el grupo que recibió el calificativo de 'pintores poetas', por cuanto su obra constituía un contrapunto plástico de la poesía de quienes acabarían formando la Generación del 27. Fue precisamente en dos revistas literarias, 'Verso y Prosa' y 'Mediodía', donde publicó sus primeros dibujos.

En 1929 se trasladó a París y allí conoció, entre otros, a Picasso, Dufy, Max Ernst y Michael Sonnabend que se convertirá en su marchante en Nueva York. Entre 1930 y 1934 realiza varias exposiciones en Madrid y Barcelona y realiza estancias cortas en Londres y París. Su pintura tenía entonces el tono de un apunte, ligero y ensoñado, con un colorido pálido y melancólico. No obstante, permite ya vislumbrar el rigor estructural y la deliberada falta de énfasis que caracterizará toda su producción.

TRASLADO A NUEVA YORK

En 1935 se casa con Estelle Charney, joven norteamericana que cursaba estudios en La Sorbona. La pareja vive cerca de un año en Ibiza. En 1936 viajó a Nueva York, y tras un breve periodo de actividad al servicio de la República, entró de lleno en el mundo plástico de la metrópoli. En 1937 nace su hija Mercedes y realiza su primera exposición individual en Kleemann Gallery.

En 1940 se nacionalizó norteamericano y comenzó una etapa de crisis creativa que desembocaría en su encuentro con el Expresionismo Abstracto. En 1943 muere su hija y se divorcia de su primera esposa para casarse con María Teresa Babín, puertorriqueña, especializada en la obra de García Lorca. Viven en Puerto Rico de 1945 a 1947. Vuelve a Nueva York y es allí donde se establece un diálogo con el Expresionismo Abstracto Americano, consolidando un estilo personal e inconfundible, a base de armonías cromáticas vibrantes, sobre estructuras vagamente geométricas o bien evocativas de paisajes interiores.

En esos años entabló amistad con los miembros de la Escuela de Nueva York Rothko, De Kooning, Pollock, Kline y Newman, así como con los críticos Harold Rosenberg y Thomas B. Hess. Fue seleccionado para las exposiciones más significativas del período 'New Talents 1950' y '9th Street', lo que le granjeó un lugar destacado en la primera generación del Expresionismo Abstracto Norteamericano. En 1961 se divorcia de su segunda mujer y se casa con la coleccionista de arte Harriet Godfrey Peters.

A lo largo de su vida, Esteban Vicente desarrolló una importante labor docente en las instituciones de enseñanza más prestigiosas de los Estados Unidos. Destacó su trabajo en la legendaria Black Mountain School, al lado de Merce Cunningham y John Cage, así como su labor en la 'New York Studio School of Drawing, Painting and Sculpture', de la que fue miembro fundador. Mereció algunos de los galardones más prestigiosos entre los que en Estados Unidos se conceden a un artista plástico, y sus obras se encuentran en los museos y colecciones más importantes.

El 10 de enero de 2001, poco antes de cumplir los 98 años, Esteban Vicente falleció en su casa de Bridgehampton (Lond Island). Cumpliendo con su voluntad, sus cenizas reposan, junto con las de Harriet G. Vicente, en el jardín de su Museo segoviano.

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