El pueblo de Asunción Tlaxiaco, en la región Mixteca del estado mexicano de Oaxaca, era famoso por la violencia política y social aunque hoy todos miran a la casa de Yalitza Aparicio, la protagonista de la cinta Roma y nominada al Óscar a mejor actriz.

Antes de las nominaciones a los Óscar anunciadas el 22 de enero, Tlaxiaco cobró notoriedad el primer día de 2019 por el asesinato del alcalde Alejandro Aparicio y del funcionario Perfecto Hernández, una hora después de jurar el cargo ganado en los comicios locales.

Por lo que el anuncio de la nominación de Yalitza Aparicio, nacida hace 25 años en Tlaxiaco y quien desde hace 15 años vive en el Barrio de San Pedro, fue un bálsamo para la población.

El pueblo de Asunción Tlaxiaco está en la región norte de Oaxaca, camino de estados como Puebla y Veracruz, y sus 100.000 habitantes se dedican principalmente al comercio y al cultivo de maíz, judías y trigo.

La casa de Aparicio está muy lejos de parecer una residencia de Hollywood, si se piensa en el glamour y el oropel de las grandes estrellas cinematográficas. Tiene paredes de madera y aluminio con suelo de tierra.

Un camino de polvo y piedras, ambientado por los animales de granja, permite acceder a la casa de Yalitza, maestra normalista con cursos de artes plásticas en la casa de cultura de la localidad que se dedicaba a elaborar piñatas con su hermana.

Tal vez, su único contacto con el espectáculo sea una antena de televisión de pago, porque en San Pedro hay señal de telefonía celular pero no de línea telefónica fija ni antenas de internet.

Su familia ha decidido permanecer alejados de la prensa pero vecinos como Gustavo Valentín Osorio comentan con orgullo ser testigos presenciales de la vida de Yalitza antes de la fama, cómo era y la alegría que les da que pueda recibir un premio internacional.

Osorio dice que él le vendió el terreno a la familia Aparicio para que se establecieran en Tlaxiaco, donde la vida sigue entre la pobreza de sus habitantes y sus labores de campo.

A diferencia del éxito de Yalitza, el futuro para este pueblo no es optimista, principalmente para las mujeres, como cuenta María del Carmen Ortiz Silva, quien vive con su esposo y su hija de un año de edad, a unos 10 metros de la casa de la ahora actriz.

Ser mujer en esta región de Oaxaca, es dedicarse al trabajo duro y estar muy lejos de los servicios de salud, cuenta mientras mantiene en brazos a su hija, a la que tiene que llevar médicos particulares a pesar de que en Tlaxiaco hay clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social y centro de salud del gobierno estatal.

Pero a pesar de las injusticias sociales, está contenta por Yalitza, no solo por su fama sino porque dice, se atrevió a salir de un ambiente donde la mujer está destinada al trabajo rudo del campo y a las ataduras del hogar.

Y ese es el mejor triunfo de Yalitza, haber triunfado en un estado donde la población indígena está rezagada o forma parte de los grupos vulnerables por tradición.

A tres días de la entrega de los Óscar, en Tlaxiaco hay optimismo sobre la posibilidad de que su vecina se lleve el premio a pesar de que muchos no han visto Roma, cuya versión pirata se vende por 20 pesos (88 céntimos de euro) en los puestos callejeros de este municipio de la Mixteca.