El Banco de España ha lanzado una advertencia sobre la desaceleración de la economía española, que será "algo más pronunciada" a principios de este año respecto a 2007. Esta situación se debe, según la institución, a la intensificación de las tensiones en los mercados financieros internacionales.

Malas influencias externas y malos datos internos

Además, convergen otros factores como el empeoramiento de indicadores como el consumo privado, la escasa confianza de los consumidores (en su nivel más bajo desde 1994), las reducción en la matriculaciones de automóviles, el parón de la construcción o la inversión en bienes de equipo. La situación contrasta con las previsiones iniciales de la entidad, que hablaban de un crecimiento del 3% para este año.

En referencia al empleo, el Banco de España ha destacado el menor dinamismo detectado en el arranque de este 2008 (el paro ha subido de forma notable en el último mes), lo cual continúa la tendencia iniciada a finales de 2007; este frenazo influye directamente en el crecimiento del número de afiliados a la Seguridad Social, que se ha visto afectado.

Los efectos del frenazo de la construcción

Se observa también un parón en la evolución de la inversión en bienes de equipo, lo que podría reflejar una menor fortaleza de este componente de la demanda que, no obstante, continúa siendo el más dinámico.

El parón de la construcción ha tenido diversas consecuencias negativas

En una situación diferente se encuentra eel sector de la construcción, cuya desaceleración ha provocado un aumento de parados, así como la moderación de afiliación a la Seguridad Social, la caída del consumo de cemento y la reducción del número de visados tanto para viviendas nuevas como para de edificación no residencial.

Pese a estos datos, destaca que el indicador de confianza de éste sector permanece estable, mientras que el correspondiente a los servicios se encuentra en mínimos históricos.

El mercado internacional

Respecto a la situación de la economía mundial, el Banco de España considera que hay una mayor tensión de los mercados de crédito internacionales, en un contexto financiero "particularmente complicado" que ha generado fuertes pérdidas por parte de los bancos de inversión.

La gente huye de las operaciones de riesgo

Si a esta situación se añade un empeoramiento en las perspectivas de crecimiento en Estados Unidos y un agravamiento de la situación del mercado de la vivienda en ese país, la conclusión es que se ha producido un mayor recelo de los inversores a las operaciones de riesgo.

En lo que respecta a la zona euro, la institución financiera reitera que la actividad continuará "débil" a comienzos de 2008.