Hayarpi Tamrazyan, una chica inmigrante de Armenia hablando en la iglesia Kerkasiel Bethel
Hayarpi Tamrazyan, una chica de la familia de inmigrantes de Armenia que ha movilizado a la iglesia holandesa hablando en la iglesia Kerkasiel Bethel. CEDIDA

La Iglesia holandesa continúa buscando por todos los métodos salvar a los menores inmigrantes que están en el país. Como adelantó 20minutos, el sector eclesiástico se ha movilizado para que paren las extradiciones y se cumpla con una ley llamada Kinderpardon (el Perdón de los Niños en holandés).

Esta legislación consiste en que sé dé asilo a las familias cuyos hijos lleven en el país más de cinco años por los procedimientos de asilo excesivamente largos. Según las estimaciones, aproximadamente 400 familias de inmigrantes se podrían coger a esta decreto.

Fuentes religiosas denuncian a este periódico que esta norma actualmente es una "auténtica farsa" donde más del 94% de los casos son deportados incluso en casos en los que los jóvenes llevan ahí "16 años o más". El líder religioso de la Haya, Theo Hettema, explica que en su opinión, la clave de tantas expulsiones es que para que te acepten tu solicitud "uno debe estar dispuesto a ser expulsado a su país de origen".

El punto más destacado de esta iniciativa está una pequeña parroquia protestante de La Haya llamada iglesia Bethel. Ahí, los religiosos llevan más de tres meses celebrando misa sin parar para que no extraditen a la familia Tamrazyan de Armenia. La legislación holandesa prohíbe a los cuerpos de seguridad del estado entrar durante la celebración de un oficio religioso.

Esta familia pidió asilo político en los Países Bajos en 2010 porque a el padre le habían perseguido por ser un opositor político en Armenia. Son un total de cinco miembros, los padres tienen 43 años, las dos hijas 21 y 19, y el más pequeño 15.

Según explicaron fuentes de la parroquia a este medio, un juez de inmigración les concedió el estatus legal para permanecer en Holanda hasta tres veces, pero "el gobierno apeló el fallo".

Tras estas presiones políticas, en septiembre de este año un juez del Tribunal Supremo "fue el primero que dictaminó" diferente y les ordenó "abandonar el país". Este razonamiento se debió a "la existencia de nuevos documentos muy incompletos que el Gobierno recibió de fuentes armenias", afirman desde la organización.

La Iglesia se movilizó para salvarles

Debido a esta amenaza, la familia pidió amparo a la iglesia de su localidad, Katwijk, de la cual habían sido miembros dos años. Pero, debido a presiones policiales, acabaron siendo trasladados a la iglesia Bethel, el lugar donde se les podía garantizar una mayor seguridad dentro de Holanda. Allí, el 26 de octubre de 2018 a las 13:30, empezó este maratón eclesiástico que lleva sin parar más de 2000 horas.

En estos tres meses, más de 850 clérigos y 11.000 visitantes han participado en este oficio religioso. En la mayor parte de los casos, los curas van rotando dando una hora de misa cada uno a los feligreses presentes, que suelen variar de 2 personas durante la medianoche a 100 el domingo por la mañana. Gracias a ellos, la familia Tamrazyan no ha sido expulsada. Si salieran del edificio, serían deportados.

Florine Kuethe, jefa de prensa de la Iglesia, cuenta a 20minutos como se han organizado para dirigir este oficio. Según apunta, además del clero hay un total de 100 voluntarios y un equipo de profesionales que "ayudan de muchas maneras diferentes".

Cada día, hay un horario en el que el clero se organiza si quiere "dirigir el servicio durante una o más horas". Además, treinta de esos voluntarios se turnan para "estar presentes día y noche para abrir la puerta a los visitantes" y responder preguntas. También hay otras personas que hacen la comida o "ayudan con otros asuntos prácticos". 

Durante este tiempo han participado clérigos de Suiza, Bélgica, Alemania y Estados Unidos y han recibido visitantes  de "todo el país y el extranjero".

Cambios en tres meses de trabajo

Kuethe destaca que el apoyo que han tenido durante esos tres meses "es conmovedor" y no han "tenido ningún problema por parte del gobierno" porque no están "haciendo nada contra la ley". Esta oficial de prensa declara que el apoyo a esta iniciativa "sigue creciendo".

Estas últimas semanas la Iglesia ha vuelto a hablar con "miembros de varios partidos políticos". Kuethe sostiene que con estas reuniones buscan "crear tiempo para un diálogo real" y al mismo tiempo "ofrecer seguridad a la familia".

Entre los cambios destacan que el Partido Demócrata Cristiano, miembro de la coalición de Gobierno de Holanda, anunció la semana pasada que había cambiado de opinión sobre la política de inmigración. Este partido, que había estado a favor de la política estricta, expresó su deseo de una "práctica más humana".

Esta jefa de prensa subraya que este cambio es "muy importante", porque ahora hay posibilidades de que "haya una mayoría para cambiar la política" de inmigración. De cara a los próximos días confirma que va a haber un debate entre los partidos. Sin embargo, prefiere esperar a que se produzca el debate porque hay que "ver cómo funciona" y avisa que "el asilo de la Iglesia continuará".