El hotel Marmont, Bardem, Penélope y el Villa.
El hotel Marmont, Bardem, Penélope y el Villa. ARCHIVO
Se lo advertía a el que quisiera escucharle después de recibir el Oscar: "Tendrán que pasar muchas horas y unos cuantos güisquis para asimilar este triunfo".

El actor estuvo bebiendo y fumando toda la noche

Dicho y hecho: Javier Bardem vivió una noche de felicidad en la madrugada del domingo al lunes, rodeado de sus íntimos -entre los que no faltaban, por supuesto, su madre Pilar, su novia Penélope Cruz o Fernando León, buen amigo del actor- y siempre con una copa y un cigarro en la mano, olvidando por un día que la voz también es una herramienta de trabajo que debe cuidar un actor.

Con su esmoquín de Prada y una sonrisa de oreja a oreja, el actor se despidió entre aplausos de la prensa española para dirigirse al bar Marmont, uno de los locales de moda de la zona, enclavado en el número 8221 del legendario Sunset Boulevard de Hollywood.

No hablamos de un lugar cualquiera: el bar está situado junto al gigantesco castillo y hotel donde, por ejemplo, murió hace 25 años el actor John Belushi tras abusar del speedball, una mezcla de cocaína y heroína.

Pero el Marmont es también escenario de momentos más felices: fue donde se conocieron James Dean o Natalie Wood antes de rodar Rebelde sin causa, por ejemplo, y es uno de los lugares favoritos 'de marcha' de Leonardo DiCaprio, Johnny Depp o Winona Ryder. Cuando Sting pasa por ahi tampoco pierde la ocasión de sentarse en su piano y tocar alguna canción.

Josh Brolin, Fernando León o Daniel Day-Lewis acompañaron al actor
¿Cuál seguía siendo el objetivo de Bardem a esas horas? "Emborracharme". Así de sincero era el actor, cuya melopea era contemplada por su amigo Josh Brolin -compañero en No es país para viejos y pareja de la espectacular Diane Lane-, los hermanos Affleck y Daniel Day-Lewis, a quien vigilaba de cerca su esposa, Rebecca Miller.

¿Y Penélope? La actriz, experta en la noche de Hollywood tras sus rodajes y noviazgos con Tom Cruise o Matthew McConaughey, permanecía más atenta a su 'suegra', y que ésta no se aburriese, que a los bailes de su novio.

Pero Cruz y Bardem tenían también ganas de intimidad, por lo que la actriz había preparado una fiesta privada en el bar Villa del 8623 de Melrose Avenue. Reformado el pasado diciembre, sus sofás de cuero y espectacular barra fueron escenario de la noche más feliz de Javier.

No todo el mundo pudo verlo, por supuesto, sino que la secuencia festiva transcurrió en una de las abundantes zonas VIP del bar -que se anuncia como "Una zona VIP todo él". Si alguien quiere sentir algo parecido a lo que vivieron Pe y Bardem puede aprovechar la happy hour, todos los días de cinco a ocho de la tarde, para probar el Monroe Cosmo, a un precio más asequible.

No se sabe ya mucho más de la noche, que desde ese momento se pierde en la intimidad de la pareja. A la salida del Villa, unos avezados fotógrafos lograron fotografiarles compartiendo coche y dirigiéndose a una velada 'de cine'. Para saber cómo terminaron las cosas, pregúntenle al 'único testigo' inseparable de Bardem: su Oscar.