El ruido y la suciedad que generaban en la ciudad los estorninos han pasado a la historia. Así lo muestran los datos de la última campaña realizada por la empresa Locus Avis, que desde otoño ha logrado reducir la población  en un 90%, pasando de 35.000 aves a sólo unos centenares. «Estamos en unas cifras que ya no pueden considerarse molestas», aseguran los biólogos.

Las bandadas de estorninos, que hace cinco años superaban los 100.000 pájaros, se recuerdan ahora desde la Concejalía de Medio Ambiente como algo anecdótico. «Este año, por primera vez, no nos han llegado quejas de los vecinos, que hace unos años sumaban varios cientos», afirman.

Las palmeras de los jardines de Méndez Núñez han dejado de ser el objetivo de los estorninos, que esta campaña, también por primera vez, han preferido la Ciudad Vieja. «Los lugares más afectados fueron el Campo de Marte, la plaza de España y el cementerio de San Amaro», aseguran desde Locus Avis.

Ultrasonidos para combartirlos

Los biólogos de Locus Avis cuentan con un arma simple, pero muy eficaz, para espantar a los estorninos. «Usamos ultrasonidos, que les hacen creer que hay un peligro y así huyen», explican. Si eso no es suficiente, utilizan aves rapaces que vuelan detrás de estos pájaros para que vean un «peligro más real».