Simone de Beauvoir
Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Nikita Sergeevic Kruscev y Giancarlo Vigorell. GTRES

Dice la feminista española Nuria Varela que El segundo sexo (1949) —puede que la gran obra feminista del siglo XX, junto con La mística de la feminidad de Betty Friedan— hizo feminista a Simone de Beauvoir (París, 9 de enero de 1908). Que cuando ella lo escribió, "ni se consideraba feminista, ni albergaba ninguna intención política ni reivindicativa con él".

Ahora, 111 años después de que naciese esta gran pensadora del siglo XX, las reflexiones de Simone de Beauvoir son más actuales que nunca.

Coincidiendo con la fuerte presencia de los movimientos feministas de estos últimos tiempos —con corrientes como el MeToo, en Estados Unidos; el 8 de marzo, en España; o la lucha por el derecho al aborto, en Argentina—, El Segundo Sexo se ha convertido en el manual de referencia para muchas feministas, a pesar de que, en un principio, Beauvoir estaba bastante lejos de esa intención.

“No se nace mujer: se llega a serlo” —que viene a decir que el género no es una condición biológica, sino una construcción cultural— es una de las grandes frases que escribió una mujer que suele ser recordada por su faceta como feminista, pero que, además, fue una gran filósofa existencialista y una escritora brillante.

Para qué la acción o Para una moral de la ambigüedad son dos obras memorables de la Beauvoir existencialista. Estos libros la colocan junto a otros referentes destacados de esta vertiente filósofica, como es el caso de Jean-Paul Sarte, quien fue pareja de la escritora desde que se conocieron en la universidad hasta que él murió en abril de 1980.

Por su parte, La mujer rota, un libro compuesto por tres relatos en los que reflexiona sobre la ‘condición femenina’ o Memorias de una joven formal, una obra en la que refleja sus primeros años de vida y el nacimiento de su vocación, dan cuenta de su destreza literaria.

33 años tras su muerte, que tuvo lugar el 14 de abril de 1986, el eco de su voz se sigue escuchando. Sus contribuciones a la lucha por el derecho al aborto, el gran legado que ha dejado a los estudios feministas o su maestría como novelista la convierten en una de las figuras más importantes de la historia.