El móvil de la muerte del preso fugado en Ourense fue una herencia
El móvil de la muerte del preso fugado en Ourense fue una herencia REMITIDA

La Guardia Civil de Ourense ha asegurado este viernes que el móvil del crimen del preso fugado de la cárcel ourensana de Pereiro de Aguiar el pasado mes de agosto, Fernando Iglesias Espiño, fue la herencia de 26.000 euros que había cobrado la víctima "poco tiempo" antes de su desaparición. La operación ha sido nombrada como 'Avaro'.

Los presuntos autores de los hechos, detenidos por un supuesto delito de asesinato y robo con violencia, son dos hombres de 43 y 38 años, ambos conocidos del recluso, ya que uno de ellos regentaba una granja en la que Fernando Iglesias trabajaba en sus salidas de permiso penitenciario.

Según han señalado fuentes de la Benemérita, el equipo de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Ourense se hizo cargo de la investigación tras recibir el 14 de agosto de 2018 la comunicación del no reingreso del preso, que cumplía una condena de 25 años por asesinar a su mujer y a los dos hijos de ambos en 1996 en Las Palmas de Gran Canaria. Estaba previsto el final de su encarcelamiento el 9 de octubre de 2021.

Así las cosas, una de las primeras acciones fue la creación de un perfil de la persona desaparecida, para lo cual se tuvieron que tomar declaraciones a personas de su entorno, entre las que se incluyeron a los detenidos, para poder determinar si los hechos encajaban en una desaparición forzosa o en una fuga voluntaria.

"Tras analizar esa información, los investigadores observaron circunstancias extrañas en torno a la desaparición de esta persona, sacando como primera conclusión que la desaparición había sido forzada y que el hecho de haber cobrado una herencia de 26.000 euros hacía poco tiempo podría estar relacionado", ha concretado la Guardia Civil.

De esta manera, una de las principales líneas de investigación orquestadas fue el rastreo del dinero, que llevó a los investigadores hasta varios cajeros de entidades bancarias en Ourense, Pontevedra y el norte de Portugal. En menos de 15 días después de la desaparición del recluso, se habían sacado 15.000 euros "utilizando sofisticados sistemas para la sustracción para borrar cualquier rastro".

Aunque esta línea de investigación "podría significar a primera vista que Fernando Iglesias se había fugado y estaba sacando dinero para irse a otro país", los agentes de la Benemérita descubrieron que se trataba de un relato "que fueron construyendo los propios detenidos para que se dedujera que la víctima había fugado quedando a la vista de los investigadores como un crimen perfecto".

HIPÓTESIS DEL ASESINATO

En ese momento de la investigación, el equipo de Policía Judicial comenzó a trabajar sobre la hipótesis del asesinato y que las personas que sacaron dinero de los cajeros estaban relacionadas con la desaparición del preso fugado.

Así, a finales de septiembre, se consigue identificar a las dos personas que estaban sacando dinero de la cuenta, a los que se les somete a una vigilancia de 24 horas y se hace en torno a éstas una reconstrucción minuciosa de todos sus movimientos desde la salida de prisión de Fernando Iglesias hasta la última extracción de dinero del cajero.

Tras este paso de la investigación, los agentes dedujeron que el recluso "pudo ser asesinado a las pocas horas de salir de prisión en una graja en la localidad de Maside", regentada en ese momento por uno de los detenidos "y en la que Fernando colaboraba trabajando en sus salidas de permiso penitenciario".

El Equipo de Policía Judicial de Ourense, con toda esa información e investigación, determinó "de manera fehaciente" que el móvil del crimen de Fernando Iglesias Espiño fue el dinero de la herencia que había cobrado "poco antes" de salir de permiso el fin de semana del 11 y 12 de agosto de 2018.

A continuación, el equipo de Policía Judicial decidió acelerar la investigación "ante el temor de que una de las personas detenidas", a la cual comienzan a detectar "movimientos raros provocados quizá porque detecta la presencia policial en algún momento", pudiera "destruir pruebas".

El día 18 de diciembre, los agentes procedieron a la detención de dos hombres como presuntos autores de los delitos de asesinato y robo con violencia y se planificaron diferentes registros judiciales en las localidades de Maside y Piñor de Cea para intentar localizar el cadáver y determinar el lugar exacto donde se cometió el crimen.

Finalmente, la Guardia Civil localizó el pasado jueves en el Ayuntamiento de Piñor de Cea (Ourense) el cuerpo sin vida de Fernando Iglesias Espiño. Fuentes judiciales destacaron que "los indicios obtenidos" indicaban que se trataba de una "muerte violenta".

GRAN DESPLIEGUE DE MEDIOS

La Guardia Civil ha informado que, para la realización de los registros y tomando como hipótesis que hubieran enterrado el cadáver a varios metros de profundidad, se realizó un "gran despliegue" con el uso de manera simultánea de medios del Servicio Provincial de Emergencias de Ourense, drones de la Axega y detectores especiales de las Fuerzas Armadas.

Así, la Guardia Civil ha querido agradecer la colaboración prestada a las Fuerzas Armadas (EDEX de Zarpadores 7 de la Brigada Galicia VII), al Servicio Provincial de Emergencias de Ourense, a la Unidad de Drones de Axega, al Instituto de Medicina Legal de Ourense (Imelga) y al Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar, "que participaron de forma activa en el desarrollo de la operación".

El operativo, que implicó a un total de 30 personas y estuvo dirigido por el Juzgado de Instrucción Número 1 y la Fiscalía de Ourense, en el que trabajaron un total de 30 personas, necesitó el servicio de empresas privadas para la extracción de tierra y residuos.

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