La pasada semana, el president de la Generalitat Quim Torra viajó a Eslovenia y, el pasado sábado en la presentación del Consejo para la República en Bruselas, tomaba como ejemplo la vía eslovena de independencia para la separación de Cataluña.

"Los eslovenos lo tuvieron claro, decidieron autodeterminarse y tirar adelante su camino hacia la libertad, con todas las consecuencias, hasta conseguirlo", aseguró el político. "Hagamos como ellos, propongámonos que no hay marcha atrás y estemos dispuestos a todo para vivir libres". Ante estas declaraciones, Torra ha recibido multitud de críticas de la mayoría de partidos del arco parlamentario catalán.

Para conocer la historia de la independencia eslovena hay que remontarse casi 30 años en el pasado, a 1990. El partido Demos ganó las primeras elecciones democráticas de Eslovenia, que entonces pertenecía a la República Federal Socialista de Yugoslavia.

Demos, contrario al régimen comunista, planteó un referéndum independentista sin el apoyo del gobierno central que se saldó con más de un 90% de participación y un 88,2% de los votos para el sí, según las crónicas periodísticas de esa época.

Tras este primer paso, Eslovenia se declaró independiente el 25 de junio de 1991, lo que provocó un enfrentamiento con las fuerzas armadas federales de Yugoslavia en un conflicto conocido como 'Guerra de los diez días".

El corto conflicto acabó el día 7 de julio del mismo año con el acuerdo de Brioni, firmado en las Islas del mismo nombre por ambos contendientes gracias a la mediación internacional y que sentó las bases de una futura independencia que no sería reconocida a nivel internacional hasta finales de 1991 y el resto de 1992.

Según las estimaciones eslovenas, la contienda dejó menos de un centenar de muertes y miles de heridos.