El módulo Insight ha logrado posarse con éxito en el suelo de Marte. "Su nuevo hogar es Elysium Planitia, una región plana donde se estudiarán las ondas sísmica y el calor debajo de la superficie del Planeta Rojo durante dos años", ha explicado la NASA.

El amartizaje ha logrado así superar los "siete minutos de terror", el período de tiempo en el que el Centro de Control pierde el contacto automático con el módulo tras separarse del orbitador y atravesar la atmósfera marciana. Fueron los más delicados de la misión, cuando atravesó la atmósfera a casi 20.000 kilómetros por hora y en ese tiempo redujo su velocidad a solo cinco kilómetros para poder posarse con seguridad en la superficie marciana.

Se trata de un proceso que puede calificarse de cualquier cosa menos fácil. De hecho, el módulo Schiaparelli del proyecto ExoMars no superó esa complicada fase y acabó hecho pedazos contra el planeta rojo en octubre de 2017.

Nunca se ha indagado en su interior

Una vez en Marte, si todo va bien, InSight tiene un largo trabajo por delante para analizar "el corazón" del segundo planeta más pequeño del Sistema Solar, después de Mercurio. Hasta ahora las misiones a Marte han capturado imágenes de la superficie, estudiado rocas, excavado en la tierra y buscado pistas sobre el agua que alguna vez fluyó.

El módulo espacial auscultará así el interior del planeta para lo que usará una excavadora mecánica que perforará a cinco metros de profundidad, donde medirá la temperatura interna y seguirá cualquier movimiento interno con ayuda de un sismógrafo.