Oso
Imagen de un oso pardo en los Pirineos. Jean-noël Lafargue / WIKIPEDIA

La decisión del Gobierno francés de soltar dos hembras de oso pardo en el Pirineo occidental ha levantado una nueva polémica en torno a la reintroducción de esta especie en el norte de España.

Así, aunque los ecologistas saludan la iniciativa francesa, el Gobierno de Navarra —comunidad en la que el día 12 se produjo el primer ataque a una oveja por parte de una de las osas, posteriormente se ha confirmado otro— ha mostrado su malestar por no haber sido consultado al respecto y los ganaderos lo consideran un grave error.

El oso pardo llegó antes que el hombre a los Pirineos, ya que esta especie, cuyos ejemplares adultos pueden llegar a los 250 kilos, habita esta cordillera desde hace casi un millón de años.  

Ellos llegaron antes, pero los intentos para su reintroducción siempre son objeto de discusión entre los partidarios y los detractores de su presencia en nuestras montañas.

La polémica se ha reavivado tras la decisión del Gobierno francés de soltar a comienzos de octubre dos hembras de oso pardo, procedentes de Eslovenia, en el Pirineo, en la comarca del Bearn (Occitània), cerca del valle navarro del Roncal, al considerar que su genética tiene más similitudes con los pirenaicos que con los osos cántabros.

Dos osas muy activas

Desde su suelta, las dos osas se han mostrado muy activas y se han movido por toda la cordillera buscando un lugar en el que establecerse. El objetivo del Gobierno francés es que las osas se apareen con los dos machos que sobreviven en el Pirineo occidental: Neré y Canelito.

La madre del segundo, llamada Canelle, fue la última hembra autóctona pirenaica. Murió en 2004 por disparos de un cazador francés en una batida de jabalíes, por lo que Canelito, es a día de hoy el único oso de los Pirineos que conserva genes de la población original.

Garikoitz Plazaola, del colectivo Eguzki, ha señalado que están de acuerdo con la iniciativa del Gobierno francés, "interesante" para la recuperación del oso en el Pirineo, aunque "tiene consecuencias para los ganaderos de la zona", que "llevan años acostumbrados a la ausencia del oso o a una presencia muy escasa".

Tras resaltar que en otras zonas se ha demostrando que la convivencia entre humanos y osos es posible, Plazaola ha indicado que, para lograrlo, "hay que afinar tanto la inspección como la posterior indemnización" a los ganaderos.

De hecho, el oso pardo es una especie protegida, en peligro de extinción, y Navarra dispone de un Plan de Recuperación desde 1996.

Sin embargo, el Gobierno Foral ha mostrado su malestar por esta "decisión unilateral" de Francia y ha destacado que se les debería haber consultado antes la medida para estudiar sus posibles afecciones, especialmente en el Valle de Roncal.

El viernes el Ejecutivo navarro trasladó a los valles pirenaicos una propuesta de plan de gestión integral que contempla medidas preventivas, como reforzar la vigilancia o la geolocalización de los ganados, ayudas con medidas de discriminación positiva y propuestas de coordinación con otros territorios.

El sindicato agrario EHNE ha recordado los graves problemas que causó el oso Camille entre los años 1998 y 2010, en los que atacó a numerosos rebaños, especialmente en la época veraniega, y ha calificado la medida de "grave error" y subrayado la "preocupación" con que viven los ganaderos.