Jaume Plensa en el Palacio de Cristal
El escultor Jaume Plensa posa junto a una de las piezas que dan forma a la instalación 'Invisibles' en el Palacio de Cristal de Madrid. JOAQUÍN CORTÉS/ROMÁN LORES. CORTESÍA MUSEO REINA SOFÍA

Jaume Plensa (Barcelona, 1955) anda estos días afrontando un futuro inmediato que le aproxima de nuevo a su país y, a la vez, echando la vista atrás para reencontrarse con su pasado creativo. "Las cosas llegan en el momento exacto y éste es uno muy especial de mi vida", explica a 20Minutos.

La casualidad ha hecho que con poco más de un mes de diferencia coincidan en el tiempo un proyecto específico del artista, Invisibles, concebido para el Palacio de Cristal del Retiro y encargado por el Museo Reina Sofía; la inauguración de una exposición retrospectiva en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), que repasará su trabajo desde la década de los ochenta hasta la actualidad; y la instalación de una gran escultura, bautizada como Julia, en la madrileña Plaza de Colón, donde permanecerá durante un año.

Y es en este viaje al pasado, donde dice haberse llevado más de una sorpresa. "Mirar atrás es inquietante porque siempre te parece que tu mejor trabajo aún no lo has hecho. He podido redescubrir obras que me parecían abandonadas en un momento de mi vida y me doy cuenta que, en cambio, los temas siguen muy presentes porque he cambiado muy poco o nada. Siempre he estado hablado de lo mismo y esto me produce cierto placer también, porque el arte no es una búsqueda, es un encuentro y es muy importante crecer como persona no como artista. El arte debe ser una consecuencia de tu vida no al revés".

Esas obsesiones que le han acompañado desde su primera exposición en Barcelona allá por 1980 e, incluso antes, tienen que ver de una fascinación repetitiva con el individuo, con la relación de cuerpo y alma, del ser humano con la comunidad y del arte con ésta. "Siempre he pensado que el individuo es algo inacabado, que siempre estamos en construcción permanente". Profeta en su tierra pero más valorado incluso fuera de ella, Plensa ha vivido y trabajado en países como Alemania, Inglaterra, Francia y Estados Unidos y expone regularmente en galerías y museos internacionales -su exposición Talking Continents puede verse hasta enero en el Memphis Brooks Museum of Art y, posteriormente, pasará al Jepson Center for the Arts de Savannah-.

Quizás por su potencial mediático, sus obras más conocidas son aquellas que ha desarrollado para espacios públicos - hay piezas suyas instaladas de forma permanente en España, Francia, Japón, Inglaterra, Corea, Alemania, Canadá, Estados Unidos o China- pero el barcelonés tiene especial predilección por otras criaturas. "La gente me asocia con grandes formatos, sin embargo, los que puedan visitar la exposición del MACBA verán obra más conceptual y trabajos de una intimidad y una delicadeza increíbles, la gente va a descubrir aspectos que tal vez son menos conocidos".

Invisibles, su instalación para el Palacio de Cristal, se apoya, una vez más, en el gran formato pero, paradójicamente, juega con lo que no se ve a través de un grupo escultórico compuesto por tres cabezas y tres manos que piden silencio llevándose un dedo a la boca. Realizadas con malla de acero y de aspecto inacabado, se suspenden en el aire mimetizándose por completo con la estructura y la transparencia del edificio.

"Cuando el Reina me lo propuso, me entusiasmó porque hacía tiempo que quería hacer un proyecto relacionado con la invisibilidad. ¿Las razones? Cada vez estoy más convencido de que es una parte fundamental de nuestra vida y no nos damos cuenta. Inconscientemente mantenemos a grupos de la sociedad e incluso gente cercana como si fuesen invisibles... Partes de nosotros mismos que por mil razones mantenemos invisibles a los demás, por pudor, por cultura... Y otro aspecto que también me interesaba mucho es la relación cuerpo y alma porque tal vez lo más importante de nosotros es invisible".

Conseguirlo no fue tarea fácil: "Nunca me hubiera imaginado que hacer algo invisible fuese más difícil que hacer algo visible. Mi voluntad era que el edificio y la obra se fundieran en uno" y requiere de un ejercicio de paciencia y voluntad por parte del espectador: "en un primer momento parece que no hay nada y de pronto hay muchísima información pero obliga al espectador a una reflexión, a un reposo, a algo que cada vez estamos menos habituados a hacer".

Por su parte Julia, la obra de gran formato y doce metros de altura que se instalará el próximo 20 de diciembre en el antiguo pedestal de la plaza de Colón hará posible que por primera vez el Premio Velázquez de las Artes en 2013 exponga una obra de estas características en España. "Este proyecto va a ser radicalmente lo opuesto al del Palacio de Cristal. Se trata de un lugar caótico, que representa el contexto de lo urbano y donde voy a introducir una pieza que va a intentar generar reposo, silencio, paz..."

Investido hace pocos días doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona, acaparó titulares por una de la frases de su discurso: "el arte no sirve para nada y por eso es tan importante". Así lo explica: "Parece que sea una provocación pero te lo juro que lo siento así. El día el arte sirva para algo estará muerto. Hemos desarrollado una sociedad y una vida dentro del concepto de útil, todo ha de ser práctico para que tenga un retorno. El arte no sirve para nada y por eso es tan importante. Alimentamos nuestro cuerpo, intentamos ser sanos pero ¿y nuestros sueños? ¿y nuestras ideas? ¿qué pasa con toda esta carga de belleza que tenemos dentro? El arte que es como invisible e intangible es fundamental para mantenernos en vida".

Tras la pista de Jaume Plensa

'Julia', la pieza de 12 metros de altura de Jaume Plensa que se instalará en la plaza de Colón

'Julia', la pieza de 12 metros de altura de Jaume Plensa que se instalará en la plaza de Colón.

Retrospectiva en el MACBA (Barcelona)

Veintidós años después de su última exposición en Barcelona (Fundación Joan Miró en 1996), la obra de Plensa regresa a su ciudad natal para protagonizar una retrospectiva en el MACBA, que podrá visitarse del 1 de diciembre al 22 de abril. La muestra incluirá trabajos de las cuatro últimas décadas, desde 1980 a la actualidad, y establece un diálogo entre los que representan la figura humana y los más abstractos (además de la escultura, el artista ha experimentado con el sonido, el vídeo, el grabado e incluso la escenografía para La Fura dels Baus).

Julia, en la Plaza de Colón (Madrid)
Una pieza de gran formato de 12 metros de altura, que se colocará en el pedestal de la plaza donde antes estuvo la estatua de Colón y que formará parte de la ciudad desde el 20 de diciembre de este año hasta la misma fecha del 2019. La obra ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la capital y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, mecenas del proyecto.

Invisibles, en el Palacio de Cristal
Tras 18 años de su última exposición en el Palacio de Velázquez, Plensa vuelve a Madrid para instalarse en el vecino Palacio de Cristal del Parque del Retiro. Invisibles es un conjunto escultórico compuesto por tres figuras de gran formato suspendidas en el aire. El propio autor recomienda admirarlas de dos formas: con luz de día desde el interior del palacio y de noche, desde el exterior, iluminadas por la luz artificial.

Vista de la instalación 'Invisibles' de Jaume Plensa para el Palacio de Cristal de Madrid.

Vista de la instalación 'Invisibles' de Jaume Plensa para el Palacio de Cristal de Madrid.