ovejas muertas
La empresa encargada recogía ayer las ovejas muertas en la explotación ganadera de Almazán. Mª JESÚS BORJABAD

Valeriano Machín es un ganadero adnamantino que lleva sufriendo los ataques de perros asilvestrados en su explotación de ovino desde hace más de diez años.
Es un problema que no se ha atajado y que con el tiempo se ha agravado. En esta ocasión la cifra y la frecuencia de los ataques es alarmante.

El pasado domingo cuatro perros entraron en las naves ubicadas en el paraje de la "Urreja", en el término de Almazán y atacaron a las más de 1.200 ovejas que está criando. Murieron 57, quedaron heridas 68 y algunas, que han ido falleciendo durante la semana, eran recogidas ayer por la empresa encargada de retirar los cadáveres.

Yo creo que la Administración tiene que ser responsable

Valeriano pilló in fraganti a la jauría de perros y vio cómo mordiéndoles el cuello acababan con la vida de las ovejas. Sin embargo, la mayoría del ganado murió por asfixia. El miedo las arremolina y acaban muriendo de esta forma. La noche del martes, los mismos perros volvieron a asaltar al rebaño. Este ganadero insiste en que la acción de los perros afectará, en total, a unas 200 ovejas, contabilizando los futuros abortos de las parideras.

"Yo creo que la Administración tiene que ser responsable", aseguraba Machín, añadiendo que debe ser quien controle a los perros. Desde los primeros ataques hace una década, comenzó a poner denuncias; pero, según dice, "nadie es responsable de nada, nadie va a hacer nada de nada". Dice contundentemente al respecto: "Hay que dejar que nos cansemos un día y abandonemos el ovino".

Perros sueltos

Los perros se encontraban sueltos por los alrededores todavía en la jornada de ayer. Al parecer la Policía Local no podía capturarlos con un rifle anestésico y se esperaba una orden de la Junta de Castilla y León que permitiera abatirlos, con ayuda de cazadores. Antes será necesario comprobar si tienen dueño y portan un chip identificador.

"El domingo a las cinco y media de la tarde los vimos, a los cuatro perros que habían hecho el siniestro, juntos, a un kilómetro de aquí pero no se les puede matar ni hacer nada, hay que dejarlos libres", relataba el ganadero.

El sindicato agrario Coag enviaba una carta al Ayuntamiento de la villa solicitando que se "eliminen", si son perros abandonados. Señalaban, además, que "los municipios tienen plenas competencias para actuar".

Coag cree que "los municipios tienen plenas competencias para actuar"


Mientras, Valeriano ha instalado unas vallas de dos metros de altura para evitar que los perros se introduzcan en el recinto de la explotación. Valeriano desconoce hasta qué punto el seguro cubrirá las pérdidas "No sabemos qué va a pasar con esas que se han quedado dañadas, las que dentro de ocho días empiecen a morirse o las que van a abortar; no sabemos si se peritará o no", contaba.

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