Imagen 3D de Madrid Nuevo Norte
El territorio de Madrid Nuevo Norte estará conectado por numerosas rutas peatonales.  DISTRITO CASTELLANA NORTE

Diseñar ciudades que no limiten el derecho de sus habitantes a participar de forma plena y libre, en igualdad de condiciones e independientemente de su género. Ese es el principio que, por primera vez en España, se aplicará a una gran actuación urbanística: Madrid Nuevo Norte, un proyecto del Ayuntamiento de la capital con el apoyo del Ministerio de Fomento y la sociedad Distrito Castellana Norte.

El paso inicial para construir en base a ese concepto de espacio es un completo informe, elaborado por la Cátedra Unesco de Género de la Escuela de Arquitectura dependiente de la Universidad Politécnica de Madrid. Su directora, Inés Sánchez de Madariaga, es una reconocida experta a nivel mundial en cuestiones de género aplicadas al urbanismo. Ella misma señala que, aunque el estudio "da respuesta a un requerimiento legal", en esta ocasión se ha ido un paso más allá: "esta evaluación de impacto de género se ha incorporado estratégicamente en Madrid Nuevo Norte como una herramienta vital para alcanzar el desarrollo urbano sostenible", explica. De forma complementaria, las necesidades ciudadanas se han determinado gracias a marchas exploradoras y grupos de trabajo con habitantes de zonas adyacentes, como Fuencarral y Las Tablas, encabezadas por profesionales como Gema del Pozo, directora del Área de Compromiso social de Distrito Castellana Norte.

Identificar los factores necesarios para potenciar la igualdad de género en las ciudades pasa por observar las estadísticas del empleo del tiempo. Sánchez de Madariaga cita, entre otros, estudios de Eurostat que muestran que las tareas de cuidado de niños, mayores y dependientes recaen de forma mayoritaria sobre las mujeres. A nivel urbanístico, eso supone un uso intensivo del espacio público, aunque de forma histórica no se haya visto reflejado en las ciudades: "La experiencia normativa ve los espacios residenciales como zonas de descanso", explica la arquitecta.

Y esa es, precisamente, la regla que rompe el ordenamiento de Madrid Nuevo Norte. En este diseño urbano se tienen en cuenta factores como la cercanía del transporte público a la vivienda, la sensación de seguridad o las facilidades a pie. En otras palabras: se amplía el rango de usos de la ciudad para favorecer la integración.

El modelo urbano que plantea Madrid Nuevo Norte se resume en una ciudad compacta, de distancias cortas, numerosas rutas peatonales y acceso al transporte público de forma rápida, directa y segura. Esa seguridad se traslada también a calles y avenidas, con un ratio de iluminación mínima que aumenta la sensación de tranquilidad. Combina además los usos en todas las escalas y está dotada de un sistema de equipamientos de proximidad dirigidos al cuidado de menores y mayores.

Vivienda accesible

La actuación con perspectiva de género de Madrid Nuevo Norte no se limita al espacio público. De forma paralela, se reservará un 20% –el doble de lo establecido por ley– de vivienda protegida, un dato "muy bueno" en ese sentido, según Sánchez de Madariaga, ya que ayuda a integrar a colectivos de mujeres que, por circunstancias concretas, tienen un poder adquisitivo menor.

La influencia de los nuevos servicios de proximidad no servirán solo a las nuevas edificaciones; muchas se situarán de forma estratégica en los bordes de la zona para favorecer también a los barrios colindantes. 

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