Adolescentes trans
Gabriel Delgado Suárez, un adolescente transexual al que le han denegado cambiarse de nombre en el DNI. JORGE PARÍS

Todos le conocen como Gabriel. Su familia, sus profesores, sus amigos. Así figura incluso en su tarjeta sanitaria, expedida en Aragón. La jueza y la fiscal del registro civil de Calatayud, la localidad zaragozana en la que vive, han determinado sin embargo que  ese no puede ser el nombre que conste en su DNI porque "no es neutro". "Dicen que es inequívocamente masculino. Pero es que de eso se trata", reivindica este transexual de 15 años.

Gabriel Delgado Suárez ha logrado sobreponerse al mazazo que supuso para él esa decisión. El gran apoyo recibido le ha dado fuerzas y ahora lo ve como una oportunidad de "luchar por todas las personas trans" y de concienciar a la sociedad de que tienen los mismos derechos que el resto. Pero cuando le notificaron la resolución en septiembre reconoce que se derrumbó: "Fue horrible. Te preguntas: ¿por qué no me dejan ser quien soy? Es lo único que quiero y no hago daño a nadie".

Este adolescente y su familia habían recurrido al registro civil en junio ante la expedición de su título de la ESO al finalizar el presente curso y con el objetivo de que en ese diploma aparezca el nombre que utiliza habitualmente. La sorpresa ante la negativa al cambio fue mayúscula.

De nada habían servido los informes médicos de diferentes especialistas, en los que se explica que ya ha iniciado el tratamiento con bloqueadores hormonales, ni el dossier del instituto en el que estudia y que acredita cómo se le conoce en clase. Tampoco el escrito que firmó, en el que mostraba su conformidad con lo expuesto por sus padres, los encargados de presentar la solicitud ante su minoría de edad. "Nos llegó una carta a casa en la que se decía que el menor debía ser escuchado. Se puso muy contento porque pensó que si la jueza le dejaba explicarse habríamos ganado. Pero cuando llegamos al registro todo se limitó a la firma de aquel documento. Yo quería que prestasen atención a mi hijo", cuenta su madre, Pilar Suárez.  

Gabriel critica las contradicciones en las que cae el dictamen, que reconoce que es un chico pero le niega que pueda llamarse como él ha decidido: "Si hubiera puesto Gabi habría servido. Pero quiero llamarme como yo desee. Elegir otro nombre sería corregirme y yo no soy un error. El error está en la ley y en este auto injusto". También lamenta la arbitrariedad que se da en estos casos y que la aceptación o el rechazo dependa de la sensibilidad de las autoridades que los evalúan o de la interpretación que hagan de la ley.

En aras de acabar con esa volubilidad, la Dirección General de Registros y Notariado, dependiente del Ministerio de Justicia, emitirá una instrucción a los registros civiles para que faciliten a los menores trans el cambio de nombre y no dependa del criterio de sus responsables. Ese fue el compromiso que la ministra Dolores Delgado adquirió con los representantes de la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, tras reunirse con ellos.

"Está bien, pero es un parche. Hay que cambiar la ley. Puede servirnos para estar mejor pero no es una solución definitiva. Es una recomendación. Tiene que haber una ley que nos defienda", afirma Gabriel. Ante esta medida, su situación, así como la de otros jóvenes, ha quedado en un limbo. Su expediente está recurrido y confía en que, en un nuevo pronunciamiento, la jueza y la fiscal tomen en consideración las directrices de Justicia. Pero la incertidumbre sobre lo que pueda pasar es total.

La reforma legislativa que reclama está en proceso. El Congreso trabaja en una proposición de ley que pretende introducir tres cambios sustanciales, el primero de los cuales persigue que los menores transexuales puedan cambiar su nombre y sexo en el registro civil. El segundo pasaría por acabar con el requisito de presentar informes médicos o psicológicos para demostrar la identidad sexual. Y por último se defiende que los residentes transexuales extranjeros puedan modificar su nombre y sexo tanto en la tarjeta de residencia como en el permiso de trabajo.

Mientras eso ocurre, "estos chavales no existen", lamentan los familiares. "Estamos ante un caso de maltrato institucional", denuncia Pilar y su hijo se queja de que se siente agraviado: "Cada vez que enseño el DNI o el pasaporte supone una humillación. No tengo por qué ir contando mi vida. Le pido a la jueza que tenga empatía, que se informe todo lo que pueda sobre este tema y que piense en que si ella tuviera un hijo al que le pasara esto, cuánto agradecería que se quitaran las piedras que se le están poniendo en el camino".

Arropado por sus padres y su hermana, Gabriel viajó este viernes a Madrid para entregar en la Dirección General de Registros las más de 129.000 firmas recogidas a través de Change.org a favor de que le permitan cambiar su DNI, y de paso participar en el décimo congreso que Chrysallis celebra este fin de semana y en la manifestación convocada para este sábado entre Neptuno y la Plaza Pedro Zerolo bajo el lema Insumises a la norma, les trans existimos. Abrumado por la expectación mediática y emocionado ante la repercusión que ha tenido su caso, sintió haber dado "un paso importante en una aventura" que espera que "esté llegando al final".