Consuelo Morán
Consuelo Morán, alcaldesa de Matilla de Arzón (Zamora). ARCHIVO

Consuelo Morán es alcaldesa de Matilla de Arzón (Zamora) desde hace tres años. "Me afilié a Ciudadanos para presentarme", cuenta esta Doctora en Psicología y profesora en la Universidad de León. Y ganó. Consiguió desbancar al asentado Partido Popular, que manejaba la vara de mando "casi siempre" desde la democracia.

Ella es una de los ediles que menos cobran de España, según el listado publicado por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública basado en el sistema de Información Salarial de Puestos de la Administración (ISPA), relativo a las percepciones de los cargos electos de 8.124 ayuntamientos y 52 diputaciones, consejos y cabildos insulares. Según las estadísticas del ISPA, hay incluso más de 2.500 alcaldes que no han recibido ninguna remuneración por estar al mando de las gestiones municipales.

Morán compagina las clases y la investigación con la política porque tiene un objetivo en mente: "Arreglar el pueblo para dejarlo como estaba cuando era niña". La alcaldesa describe que esta localidad de 176 habitantes estaba "como si hubiera pasado una guerra, con el asfaltado deteriorado, el perímetro abandonado, con restos de obras y árboles tirados...". Muchas casas de vecinos que emigraron a Madrid "estaban cayéndose y nadie avisaba a los propietarios", abunda.

Entre sus iniciativas, esta edil creó una suscripción popular para repoblar con árboles una zona degradada del pueblo. "Para dar ejemplo" a los vecinos, Morán colabora con esta recaudación y dona los seis euros que cobra por sesión plenaria para plantar árboles. Sobre su sueldo dice que es una cantidad "simbólica" que "ni siquiera cubre los gastos de la gasolina" que gasta cada fin de semana para desplazarse desde León, su lugar de residencia habitual, hasta Matilla de Arzón, donde llega los viernes al mediodía. "Pero no me importa, no me presenté por el dinero porque de esto no ganas nada, por eso no hay gente que quiera presentarse a ser alcalde de localidades pequeñas".

Durante este tiempo Morán ha aprendido a "negociar para que me den dinero, a pedir subvenciones". Cuenta que intentó incrementar la cantidad percibida por pleno "para que los concejales vinieran más motivados", pero no le dejaron para no incumplir la regla de gasto. Esta alcaldesa comprende que Manuela Carmena sea de las que más cobra porque "gestionar Madrid será más difícil". Sin embargo, se muestra partidaria de que se remunere una cantidad mínima en función de variables como el esfuerzo dedicado y el número de habitantes "para que la gente lo valore más".

"No hago política ninguna. Soy una gestora"

Morán gestiona un presupuesto de 130.000 euros. Esa es en realidad su función: "Gestionar el presupuesto para arreglar los desperfectos del pueblo y satisfacer las necesidades de los vecinos. En realidad esto no es hacer política sino gestionar y solucionar problemas". En su mente está ahora "restaurar el rollo para que no se caiga porque está muy degradado" y "ajardinar la zona de la calle La Fuente, que es una antigua calzada romana".

Sobre si se presentará a las próximas elecciones municipales de mayo de 2019, Morán asegura que le "gustaría seguir mejorando el pueblo" pero reconoce que todavía tiene que valorar los pros y los contras. Si bien durante estos últimos tres años ha recibido muchos agradecimientos por parte de los vecinos que le reconocen el trabajo, incluso de "gente que no iba conmigo", también se ha topado con caras largas y vecinos que le han dejado de hablar porque "no les gusta lo que hago".

"Creo que a la gente del pueblo le ha subido la autoestima al ver Matilla más bonita, les veo más felices", reflexiona Morán como quien busca una razón para prolongar una legislatura más esta aventura. Asegura que no está cansada, pero al mismo tiempo reconoce que se debe a su trabajo y labor como investigadora, a la que durante los últimos tres años no le ha dedicado todo el tiempo que quisiera. En voz alta vuelve al tema de los árboles donados, que ya son unos 24 sumando las aportaciones de los vecinos. "Todos están en la zona del lavadero, para tener agua cerca con la que regarlos. Hay cipreses, árboles del amor, arces, granados, laureles...", cuenta orgullosa esta apasionada del paisajismo buscando de nuevo otra razón para seguir adelante.

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