Piscina
Niños en una piscina. GTRES

La piscina municipal cubierta de Torrijos (Toledo) en la que una menor de 10 años se infectó el pasado mes de mayo de la "ameba comecerebros" no abrirá sus puertas hasta que la Dirección General de Salud Pública de Castilla-La Mancha tenga completa certeza de que este parásito ya no está en sus aguas.

Así lo ha declarado a Efe el director general de Salud Pública, Manuel Tordera, quien ha explicado que, en estos momentos, se encuentran a la espera de que el Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda (Madrid) les facilite el resultado de las muestras que se han tomado en el agua de la piscina, tras haber sido vaciada y rellenado con agua nueva.

Tordera ha relatado que su departamento tuvo conocimiento de que la niña sufría meningitis el pasado mes de mayo, cuando fue ingresada en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, si bien no fue hasta junio cuando, a la vista de las muestras que remitieron al Centro Nacional de Microbiología, cuando conocieron que la causante de la infección no era una bacteria, sino una "ameba de vida libre".

Tordera ha explicado que este parásito, conocido científicamente como "Naegleria fowleri", vive en el ambiente sin causar daño al ser humano, pero cuando prolifera en aguas cálidas puede llegar a causar infecciones letales, al llegar al cerebro a través de los nervios olfativos durante el baño.

Por ello, una vez que se realizó un estudio epidemiológico que puso de manifiesto que la menor acudía periódicamente a una piscina cubierta de Torrijos, inspectores de Salud Pública se desplazaron a la piscina para hacer un estudio exhaustivo y tomar muestras, que fueron enviadas a Majadahonda, donde se aisló la misma ameba, conocida como "comecerebros".

A partir de ese momento, la Dirección General de Salud Pública de Castilla-La Mancha se puso en contacto con el Ayuntamiento de Torrijos, que, de forma voluntaria, accedió a cerrar la piscina de titularidad municipal para acometer su limpieza y desinfección.

Estas tareas, que han incluido también el cambio de filtros y el llenado de la piscina con agua nueva han finalizado ya y, una vez evaporado el cloro, se han vuelto a remitir muestras al Centro Nacional de Microbiología para que confirme si el agua está libre del parásito.

Según Tordera, las muestras fueron enviadas hace unos diez días, por lo que se espera que la próxima semana se puedan conocer ya los resultados y proceder a la apertura o no de esta instalación acuática, que debía haber abierto sus puertas al público el pasado 1 de octubre.

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