La DGT calcula que, desde que se implantó el carné por puntos en España, unos 58.000 conductores han "regalado" puntos a otra persona, sobre todo familiares, para evitarles la pérdida del permiso.

El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha explicado que unos 260.000 conductores han perdido el permiso. De ellos, 58.000 nunca lo han recuperado.

Según Navarro, se trata de "abuelos y abuelas que ya no conducen" y han cedido sus puntos a familiares. Una práctica imposible de detectar y que impide la reeducación del infractor.

La mecánica de esta picaresca es la siguiente: cuando el verdadero infractor es notificado de una multa con pérdida de puntos, éste identifica a su abuelo, padre, pareja u otros familiar como la persona que iba al volante y a la que le acaban quitando los puntos.

Una práctica que queda en la esfera privada y que imposibilita identificar a los verdaderos infractores.