Valls y Rivera
Manuel Valls (izquierda) y Albert Rivera durante un acto de Ciudadanos en Baleares. EFE

La inminente supuesta candidatura del ex primer ministro francés Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona, cuya decisión se conocerá este martes, ha consumado su ruptura con la política de su país, donde una campaña reclama desde hace días que abandone su escaño de diputado.

El exjefe de Gobierno bajo el mandato de François Hollande comenzó a tejer su red trasnacional hace cerca de un año, marcado por su derrota en las primarias socialistas para las presidenciales de 2017 y el rechazo del partido gubernamental, La República en Marcha, a incluirle como aspirante en las legislativas.

Adscrito ahora a la mayoría presidencial, Valls se presentó por libre a esos últimos comicios y se hizo hueco en el nuevo mapa político francés como diputado por el municipio de Evry, del que fue alcalde, pero su creciente actividad al otro lado de los Pirineos ha elevado las voces en su contra.

La campaña está encabezada por Farida Amrani, la candidata el partido izquierdista La Francia Insumisa (LFI) que se quedó a 139 votos de ganarle el puesto en las legislativas de junio del año pasado.

Las cerca de 20.000 personas que han respaldado su cruzada en internet contra el "diputado fantasma" le piden abandonar el cargo "por cuestión de ética" y de respeto a las instituciones y a los ciudadanos.

El político, nacido en la capital catalana hace 56 años y naturalizado francés a los 20, mantuvo la incertidumbre sobre su futuro a lo largo del verano y elevó la expectación el viernes con una foto en Twitter donde se ven dos pies sobre los tradicionales adoquines de una calle barcelonesa bajo la palabra "Barcelona...".

La cuenta "Valls 2019", desde la que convocó a la prensa para desvelar si finalmente liderará una plataforma para alcanzar el año que viene la alcaldía de su ciudad natal, contribuye a que se dé por sentado que se embarcará en la carrera a las municipales en España.

Valls fue invitado por el partido liberal Ciudadanos (Cs), que el pasado mayo confirmó su apuesta por abrir la formación a "independientes" y gente "de peso".

Ausencias en Francia

En Francia se le reprocha que la construcción de una nueva carrera política fuera de las fronteras nacionales haya ido acompañada en los últimos meses de frecuentes ausencias en la cámara de diputados.

Desde el verano, según el diario Le Figaro, el ex primer ministro entre marzo de 2014 y diciembre de 2016, y ex titular de Interior en los dos años anteriores, ha cortado vínculos con sus apoyos en Francia.

Los diputados no tienen obligada por ley una presencia mínima en la Asamblea Nacional, pero en caso de absentismo flagrante la normativa sí prevé sanciones financieras, que sin embargo nunca han sido aplicadas desde su instauración en 1944.

Si Valls dimitiera ya, el código electoral francés establece la convocatoria de elecciones parciales en los tres meses siguientes a su decisión.

La ley sobre la no acumulación de mandatos, que impide ser diputado y alcalde a la vez, no contempla un mandato en el extranjero. Si el Consejo Constitucional francés decidiera aplicarla cuando Valls hubiese sido ya elegido, sería reemplazado por su suplente, Marie-Hélène Bacon.

Diarios como Le Figaro recordaron este fin de semana que la apuesta de Valls por la ciudad condal es "arriesgada". Ajeno a las críticas, el político parece tener claro su objetivo:  "Lo único que me importa es la manera en la que me ven en Barcelona", concluyó en una frase citada por ese mismo rotativo conservador.

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