El Gobierno y la oposición armada de Sudán del Sur ratifican el acuerdo de paz

  • El presidente, Salva Kiir, y el principal líder rebelde, Riek Machar, firmaron el pacto en Etiopía.
  • El conflicto ha desarraigado a una cuarta parte de la población y ha destruido la producción de petróleo.
El presidente sursudanés, Salva Kiir (izq.), y el líder rebelde Riek Machar, se estrechan las manos el 5 de agosto de 2018.
El presidente sursudanés, Salva Kiir (izq.), y el líder rebelde Riek Machar, se estrechan las manos el 5 de agosto de 2018.
EFE

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y el líder de la principal facción opositora, Riek Machar, ratificaron este miércoles el acuerdo de paz alcanzado el pasado 5 de agosto, en una reunión en la capital de Etiopía, Adís Abeba, auspiciada por la Autoridad Intergubernamental para el Desarollo en el Este de África (IGAD), informa Efe.

Ambos líderes rubricaron el acuerdo junto a las demás partes implicadas en el conflicto durante una cumbre extraordinaria de jefes de Estado de la IGAD, organismo que supervisa el proceso de paz. El presidente de esa institución y primer ministro etíope, Abiy Ahmed, felicitó a los firmantes tras el acto.

El pacto incluye dos documentos principales: el protocolo sobre los asuntos de seguridad, que fue sellado a principios de julio, y el reparto del poder, parte principal del trato y que fue firmado en una gran ceremonia en Jartum el pasado día 5 de agosto.

Estos documentos contemplan un alto el fuego en un periodo transitorio de ocho meses y la posterior constitución de un gobierno de unidad nacional. Ese Gobierno de unidad mantendrá el poder durante 36 meses y después el acuerdo prevé la celebración de elecciones.

Además, se estipula la formación de un parlamento de 550 miembros, de los cuales 332 serán progubernamentales, 128 diputados del bando de Machar y 80 de otros grupos opositores, además de diez representantes del grupo opositor conocido como los ex presos políticos.

Asimismo, se ha estipulado la entrega de las armas por parte del Ejército y los rebeldes y la creación de un Consejo de Defensa conjunto integrado por los líderes militares de ambos bandos y supervisado por un comité compuesto por Sudán y Uganda, países que han participado en la mediación.

Con respecto al alto el fuego, el acuerdo contempla que, en un plazo de quince días tras la firma, se implementen todas las medidas relativas, entre las que destacan la retirada de tropas y la apertura de corredores humanitarios.

Aunque el pasado 28 de agosto la oposición rechazó firmar el acuerdo, finalmente dos días después dio marcha atrás y anunció que lo suscribiría.

Escepticismo

La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) indicó que "la firma del revitalizado Acuerdo de Paz es solo un paso en el camino a la paz", si bien destacó que "es uno que pone las bases para todo lo que viene después", informa Europa Press. Así, el jefe de la misión, David Shearer, recalcó que "el elemento ausente fundamental es la falta de confianza entre los antiguos amigos y enemigos". "Las sospechas deben terminar, se debe construir paz para que la paz florezca en Sudán del Sur", agregó.

"Las preocupaciones continúan en torno a si las partes en conflicto en Sudán del Sur están comprometidas a poner fin a la violencia y el sufrimiento. Se necesitan cambios significativos en la postura de los líderes políticos para que la paz sea duradera", valoró el representante especial de Reino Unido para Sudán del Sur, Chris Trott.

El acuerdo ha sido también aplaudido por la 'troika' —Estados Unidos, Reino Unido y Noruega—, que expresó su deseo de que "las discusiones sigan abiertas para aquellos que aún no están convencidos de la sostenibilidad del acuerdo", si bien mostró sus suspicacias respecto a la forma en la que se aplicará sobre el terreno.

"Debemos aprovechar este impulso regional amplio para lograr la paz para el pueblo de Sudán del Sur", dijeron los tres países en un comunicado, publicado por la Embajada de Estados Unidos ante la Unión Africana (UA). En el mismo, señalaron que, sin embargo, "siguen preocupados por el nivel de compromiso de las partes con el acuerdo", así como con el de cese de hostilidades firmado en diciembre, también en la capital de Etiopía.

En este sentido, recordaron que los acuerdos de alto el fuego firmados hasta la fecha no han sido respetados y criticaron que los equipos de investigación han visto restringido su acceso para llevar a cabo sus tareas. Por ello, pidieron a las partes "el fin de la violencia y un acceso humanitario completo, la liberación de los presos políticos y un compromiso con una aplicación efectiva [del acuerdo de paz]".

Cinco años de guerra

Sudán del Sur vive sumido en una guerra civil desde diciembre de 2013, que enfrenta a los partidarios de Kiir, de etnia dinka, con las fuerzas leales a Machar, de etnia nuer. Otros grupos rebeldes, con distintos grados de relación con el grupo de Machar, operan en el país.

Naciones Unidas ha alertado en varias ocasiones de la posibilidad de un genocidio en el país, debido al cariz étnico que ha llegado a tomar el conflicto.

Los combates en Sudán del Sur han desarraigado alrededor de una cuarta parte de sus 12 millones de habitantes, han destruido la producción de petróleo y han arruinado una economía ya de por sí muy empobrecida.

Las negociaciones entre las partes beligerantes se prolongan desde finales de junio en Jartum, la capital de Sudán, país que está mediando en esta ocasión después del fracaso de la aplicación del acuerdo de paz alcanzado en agosto de 2015 en Etiopía.

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