Las lesbianas árabes salen del armario

  • Pioneras en una sociedad conservadora como la egipcia, no siempre reciben la compresión de sus familias y rozan la ilegalidad.
  • En el metro, en la calle, en las tiendas, "por todas partes pueden encontrarse lesbianas aquí".
  • A la hora de practicar el sexo, las lesbianas egipcias afirman que no lo tienen más difícil que en otras partes del mundo.
Mujer cubierta con el velo islámico.
Mujer cubierta con el velo islámico.
20MINUTOS.ES

Son lesbianas, árabes y musulmanas, y no tienen pelos en la lengua para hablar de su homosexualidad. Pioneras en una sociedad conservadora como la egipcia, no siempre reciben la compresión de sus familias y rozan la ilegalidad. "En Egipto, hay dos tipos de lesbianas: las auténticas, que nacen así, y las que se convierten en lesbianas estando casadas, frustradas y aburridas de sus maridos, o incluso chicas jóvenes que todavía esperan a casarse", explica Jana.

Jana, Nadine y Dalia, todos ellos nombres falsos, son lesbianas "de nacimiento", egipcias y musulmanas. Aunque pareciera complicado ser mujer y homosexual en un país árabe, dicen que no tienen problemas a la hora de ligar porque hay muchas lesbianas en Egipto y especifican que lo que más abundan son "mujeres cansadas de sus maridos que buscan divertirse y disfrutar con el sexo".

En todas partes

En el metro, en la calle, en las tiendas, "por todas partes pueden encontrarse lesbianas aquí", enumera Jana, mientras explica que deben ser cuidadosas para que no las descubran porque no están aceptadas socialmente y pueden ir a la cárcel, aunque la ley egipcia no prohíba explícitamente la homosexualidad. "Hay una norma sobre comportamiento indecente en la vía pública -aclara Nadine. En principio, fue creada contra la prostitución pero también se emplea contra los homosexuales".

Sólo hay un versículo que habla de hombres teniendo sexo con otros y no hacían caso a sus mujeres

Dalia, que lleva hiyab (velo que cubre el cabello), cumple con uno de los perfiles más extendidos entre las lesbianas egipcias. Casada y con dos hijos confiesa que no tiene trato carnal con su marido desde 1994 y, aunque asegura que nació homosexual, no "salió del armario" hasta ya casada.

El boca a boca es esencial para la supervivencia de una "sohakiya" (lesbiana en árabe), así como tener conexión a Internet, porque "existen correos electrónicos con los contactos de lesbianas de todas partes del mundo a través de los cuales se puede conocer a gente nueva", cuenta Jana.

Difícil practicar sexo

A la hora de practicar el sexo, las lesbianas egipcias afirman que no lo tienen más difícil que en otras partes del mundo, siempre y cuando guarden las apariencias. "Mi novia se quedó un mes en mi casa y estuvimos durmiendo juntas en mi habitación, sin que pasara nada -recuerda Nadine. Mi madre siempre llama a la puerta de mi cuarto antes de entrar". Pese a que han roto muchos tabúes, la familia y los amigos siguen siendo una de las asignaturas pendientes.

Interpretaciones erróneas del Islam

Para ellas, buena culpa la tienen las interpretaciones erróneas del Islam. "Es una religión del perdón, de la compresión y extremadamente flexible", afirma Nadine, que dice no creer en otras interpretaciones. Jana, que asegura haber leído el Corán entero, también asegura que el libro sacro no condena la homosexualidad, del mismo modo que se limita a "recomendar" y no obligar el velo.

"Tan sólo hay un versículo en el que se habla de hombres que estaban practicando el sexo unos con otros y no hacían caso a sus mujeres, por lo que Dios los maldijo y decidió inundar la ciudad (de Sodoma)", relata Jana. Nadine, Jana y Dalia señalan que la situación es mejor en el Líbano, donde hay bares exclusivos para gays y lesbianas, y mucho peor en otros países como Arabia Saudí.

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