Ola de calor
Una joven se abanica ante un termómetro que marca 44ºC debido a la ola de calor. Rafa Alcaide / EFE

"¿Hacía menos calor en mi ciudad cuando nací?" Si alguna vez se ha hecho esta pregunta, lo más probable es que la respuesta correcta sea 'sí'. Diversos estudios confirman que las temperaturas cada vez son más altas y que los días de calor se prolongan año tras año.

El jueves pasado, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, presentaba el informe sobre los efectos del cambio climático en su comunidad autónoma y alertaba de la subida de 1,4 grados en la comunidad desde 1981 y de casi 2 grados en la provincia de Cuenca. Además de que el verano se alarga una media de siete días cada década.

Uno de los últimos en confirmar la subida de las temperaturas en estos últimos años ha sido el diario estadounidense New York Times que ha publicado un artículo interactivo con datos del Climate Impact Lab ('Laboratorio de Impacto Climático') en el que se puede verificar cuántos días al año de 32 grados o más hacía en los distintos lugares del mundo desde 1960 hasta 2017.

Así, si usted nació en Madrid en 1968, ese año, 30 días superaron los 32 grados, mientras el año pasado lo hicieron 54 días. Si, por contra, nació el mismo año pero en Barcelona, la diferencia sería de 1 día en 1968 a 9 días en 2017. En Valencia la diferencia entre ambos años es de 36 días, en Badajoz, 22; y en Sevilla, 20.

Si nació en 1978 en Montoro (Córdoba), uno de los municipios más calurosos de España, en su primer año de vida tuvo que soportar 75 días con calor superior a 32 grados, pero si vuelve ahora, tendrá 18 días más de altas temperaturas que hace cuarenta años. Aunque si nació el mismo año en Sigüenza (Guadalajara), una de las poblaciones más frías del país, notará un cambio mucho mayor, ya que en 1978 los días con esa temperatura apenas sobrepasaban la semana (8 días) pero hoy se encontrará que superan las tres semanas (22 días).

Se mire donde se mire, las temperaturas suben década a década. Sin embargo algunas zonas lo hacen a mayor velocidad que otras. Según el informe, las regiones más cercanas a los trópicos son las más perjudicadas, con ejemplos como Singapur, donde la temperatura se multiplicó por más de cinco (de 21 a 119) en los últimos 50 años. En Manaos (Amazonas, Brasil), los días de más de 32 grados apenas superaban los dos meses y medio (79 días), pero ahora casi la mitad del año (173) está a esa temperatura.

La tendencia continúa

El grupo de científicos, economistas y analistas encargados del estudio publicado por New York Times advierte de que, lejos de parar, las temperaturas van a seguir subiendo en los próximos años, incluso si los países bajan sus emisiones para fin de siglo, según lo acordado en la Cumbre del Clima de París en 2015.

Según estos cálculos, en Jakarta (Indonesia), donde en 1960 ya experimentaban cinco meses de temperaturas iguales o superiores a 32 grados, para el fin de siglo ese calor podría ampliarse a prácticamente todo el año.

Estas estimaciones podrían dispararse si la contaminación no disminuye, cosa que no parece improbable si se analiza el Informe Anual del Estado del Clima publicado este verano por el Gobierno estadounidense, que revela que 2017 fue el año récord en emisión de gases de efecto invernadero.

Repercusiones

"¿Y qué pasa si hace más calor?" Quizás alguno se pregunte qué tiene de malo alargar los días de piscina y playa y la temporada de terracita. El informe publicado en julio en la revista científica Plos Medicine, en el que han participado científicos españoles del CSIC y la Universidad de Valencia, responde.

El cambio climático podría traer más muertes por olas de calor en el próximo medio siglo. El estudio afirma que en España se producirá un aumento del 292% en este tipo de muertes, en comparación con el periodo de 1971 a 2010, si la población no se adapta a estas nuevas temperaturas. Este año fallecieron 17 personas en España debido a las altas temperaturas.

El análisis del New York Times también coincide en afirmar que las repercusiones dependerán, en parte, de la capacidad de adaptación de la población. No es lo mismo una ciudad acostumbrada a temperaturas elevadas a un lugar como Montreal, "donde aproximadamente el 40% de los hogares no tienen aire acondicionado", aseveran. O de si se trata de una región húmeda o seca.

La producción alimenticia, el transporte, la energía y los ecosistemas también se verán afectados por este aumento de temperatura.