Mirko Vinici, el hijo al que Paola aguarda al lado de los escombros del puente Morandi
Mirko Vinici, el hijo al que Paola aguarda al lado de los escombros del puente Morandi. FACEBOOK

Desde el martes y hasta este sábado una madre no se ha movido del pie del viaducto colapsado en Génova, según cuenta el diario italiano Corriere della Sera. Se llama Paola y buscaba el cadáver de su hijo, Mirko Vinici, entre las ruinas del puente. Mientras se celebraba el funeral por las víctimas su cuerpo fue encontrado y alzó el número de muertos a 43.

Paola ha pasado casi cinco días en un rincón, llorando y observando a los equipos de bomberos que van y vienen de las pilas de escombros. De vez en cuando los detenía y acariciaba a los perros: "¿Han oído algo?", preguntaba con impaciencia. Pero hasta el sábado no hubo ningún rastro de Mirko, que tenía 30 años. "Duermo cerca de los escombros", "no me iré de aquí hasta que lo encuentren", le decía convencida a los medios que se acercaban a hablar con ella.

Paola y su compañero, Luciano, viven a un paso del viaducto derrumbado. El día del derrumbamiento estuvieron entre las primeras personas que acudieron a ayudar. Mirko había llamado poco antes, sabían que él estaba de servicio allí, en la isla de Amiu, donde recogía la basura municipal que no termina en los contenedores. Desde ese momento, para Paola, cada hora ha sido más insoportable que la anterior. Una espera difícil y tensa que no ha dejado lugar a la esperanza, especialmente después del descubrimiento del cuerpo de Bruno Casagrande, el colega del Amiu con quien Mirko estaba trabajando cuando el Morandi se cayó.

"No puedes creer que realmente haya sucedido", repetía Paola a cualquiera que pasaba, como para convencerse a sí mismadel absurdo escenario que se desplegaba frente a ella. Hasta el jueves esta madre permaneció en Amiu, luego cogió su almohada y se fue al otro lado de la Polcevera, donde la Cruz Roja montó una tienda para ella. Los servicios de emergencias y los equipos de rescate han estado intentando persuadirla para que se fuera a descansar a casa durante días, pero ella nunca desistió.