Imprenta, empresa, trabajo
Imprenta, empresa, trabajo Europa Press - Archivo

Este trabajo basa sus conclusiones en una encuesta a 300 personas con discapacidad entre 18 y 30 años, así como en el análisis de informes oficiales como 'El mercado de Trabajo de las personas con discapacidad' (SEPE, 2018) y 'Jóvenes con discapacidad en España' (Injuve y Cermi, 2016).

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, ha comentado que "para garantizar un futuro igualitario, en el que los jóvenes con discapacidad tengan las mismas oportunidades, es vital trabajar en el presente". Por un lado, "sensibilizando a las empresas y acercándoles su talento" y, por otro, "empoderando a los jóvenes para que su discapacidad no se convierta en un hándicap, sino que puedan transformarla en una ventaja competitiva".

Actualmente, se contabilizan en España 8.937 jóvenes de hasta 25 años con discapacidad inscritos como demandantes de empleo. El perfil más común responde al de un hombre (63%), con discapacidad física (42%) que reside mayoritariamente en Andalucía (22,8%), Cataluña (15%), Comunidad Valenciana (11,4%) y Comunidad de Madrid (10,5%).

Por su parte, Aragón cuenta con 198 parados con discapacidad menores de 25 años, lo que se traduce en un 2,2% respecto del total nacional. Si se compara con el número total de aragoneses desempleados menores de 25 años (12.100), el porcentaje resultante es de un 1,6%.

A nivel nacional, la mayor parte (27,7%) es desempleado de larga duración, es decir, lleva más de un año buscando empleo sin éxito. En concreto, el 14,5% lleva entre uno y dos años en paro y un 13,3% supera los dos ejercicios.

En cuanto al tipo de discapacidad, de los desempleados jóvenes, la mayoría presenta una de tipo físico (42%), seguido de un 23% con discapacidad psíquica; un 19% sensorial; un 11% intelectual y un 5% orgánica.

BARRERAS DE ACCESO

Atendiendo a la evolución de desempleados jóvenes con discapacidad en Aragón, la cifra de 2018 es la más alta de los últimos cuatro años. Así, en el último año, el número ha aumentado un 7%, hecho que contrasta con la disminución del 13,5% del total de aragoneses menores de 25 años en paro (de 14.000 a 12.100).

Entre las causas que subyacen detrás de este incremento del desempleo, destacan las barreras de entrada a la Universidad para personas con discapacidad y la existencia de prejuicios entre la sociedad, así como la falta de normalización de la discapacidad en el ámbito laboral.

También supone una causa de este incremento del desempleo la falta de sensibilización social, que se traslada a muchas empresas, que aún perciben la discapacidad como un freno a la productividad, además de una sociedad con un amplio sector rural y con poca accesibilidad, que dificulta el desplazamiento y la comunicación entre empresa y desempleado.

Mesonero ha apuntado que "los jóvenes con discapacidad siguen encontrando mayores dificultades en el mercado laboral con respecto a las personas de su edad, debido a la existencia de prejuicios y estereotipos en las empresas, así como a barreras psicológicas que frenan a los jóvenes con discapacidad tanto a la hora de estudiar como de encontrar empleo".

Según el informe 'Jóvenes con discapacidad en España' de Injuve y Cermi, la participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral continúa siendo exigua en España: su tasa de actividad es del 28%.

EMPODERAMIENTO

Los prejuicios y creencias estereotipadas conducen a muchos jóvenes con discapacidad a la inactividad (un 72% no tiene empleo ni lo busca). Entre aquellos que sí lo hacen, casi tres cuartas partes (67,9%) nunca ha tenido contacto con el mundo laboral.

Según Francisco Mesonero, "las políticas pasivas de empleo o subsidios son muy necesarias para garantizar que las personas con discapacidad puedan salir adelante, pero es fundamental complementarlos con políticas activas de empleo, máxime en el caso de los jóvenes con discapacidad, que tienen toda su trayectoria laboral por delante".

Los jóvenes con discapacidad tienden a ver mermada su confianza laboral: un 52% cree que tardará más de un año en encontrar trabajo; seguido de un 26% que prevé estar entre 7 y 12 meses desempleado; un 17% que calcula que la tarea de encontrar empleo le llevará entre 1 y 6 meses y un 5% que opina que tardará menos de un mes.

MENOR FORMACIÓN

El nivel formativo es un factor determinante a la hora de garantizar el acceso al mercado laboral. A través del informe 'Jóvenes con discapacidad y empleo en España', se puede conocer el nivel formativo predominante entre aquellos que tienen alguna discapacidad y compararlo con el resto de las personas de su edad: un 11% de los jóvenes con discapacidad es analfabeto, mientras que sólo un 0,28% lo es en el resto de personas de la edad. Asimismo, apenas un 2% cuenta con estudios universitarios, frente al 11,9% del resto.

Pablo Pineda, primer diplomado europeo con síndrome de Down y embajador de la Fundación Adecco, ha apostado por un modelo de educación inclusiva que reduzca esta brecha formativa: "El problema es que muchas personas con discapacidad, especialmente intelectual, terminan su formación con 18 años y su única alternativa es un centro ocupacional o Centro Especial de Empleo".

"El valor de la educación inclusiva radica en buscar la equidad, analizar las necesidades de cada persona y ofrecerle alternativas adecuadas a sus circunstancias. De este modo, las personas con discapacidad podríamos alcanzar la plenitud educativa haciendo una FP, con un certificado de profesionalidad o mediante otras fórmulas intermedias que eviten que toquemos techo formativo a los 18 años",

ha apostillado Pineda.

Según el informe, las ocupaciones de mayor contratación en el caso de las personas con discapacidad son peón de industria manufacturera (20,2%), personal de limpieza en oficinas, hoteles y otros establecimientos (17,7%) y camarero con un 15,6%.

RECOMENDACIONES

Desde Fundación Adecco, que ha generado 725 empleos para este sector poblacional en el último año, han ofrecido seis recomendaciones para que los jóvenes con discapacidad puedan estrenarse en el empleo. El primero es no esconder la discapacidad, aunque se ha de saber que no es necesario reflejarla en el currículum, ya que es un dato personal que no determina en absoluto la profesionalidad.

Asimismo, apuestan por transformar la discapacidad en una ventaja competitiva, explicándola con normalidad para que la empresa no tenga dudas de si puede desempeñar el trabajo. Además, es positivo centrar el currículum en las competencias y habilidades, como la iniciativa, la adaptabilidad a los cambios o la polivalencia.

Es necesario formarse para encontrar abiertas las puertas del mundo laboral y reforzar una marca personal en redes sociales, con el objetivo de no perder la oportunidad de ser contratado por una empresa que busque en Internet. Hay que agotar todas las fuentes de búsqueda de empleo: servicios públicos de empleo, portales, agencias especializadas, webs corporativas de empresas o centros de orientación en universidades.

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