Contenedores de recogida selectiva de basura
Contenedores de recogida selectiva de basura Europa Press/Archivo

Contenedores individuales equipados con inteligencia artificial, nuevas legislaciones, cursos de educación ciudadana o multas que penalicen a los infractores son algunas de las medidas que China está llevando a cabo para fomentar el reciclaje de la basura en el hogar.

Y es que el país más poblado del mundo (cerca de 1.400 millones de personas) está a años luz de otras grandes economías y, por ejemplo, son escasos los contenedores de reciclaje que se ven en las calles, ni siquiera en las grandes ciudades.

"Aunque los esfuerzos gubernamentales son cada vez mayores, no creo que la población en general sea consciente de esas cosas, no prestan atención a eso", cuenta a Efe Lin Ji, directora del Global Environmental Institute (GEI) de China.

Sí las nuevas generaciones, que "sí están tomando conciencia sobre los temas ambientales, se preocupan cada vez más sobre sus estándares de vida" y cada vez son más conscientes de que pueden actuar para mejorar su entorno, añade.

"Poco a poco los jóvenes están aumentando la interacción y están participando en los temas medioambientales, está aumentando el interés de los chinos en actuar", agrega Lin.

El Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural anunció hace unos días el establecimiento de un grupo de trabajo para redactar leyes sobre el reciclaje de basura doméstica, todavía inexistentes u obsoletas en algunas regiones.

Objetivos en el reciclaje

En cuanto a la basura doméstica, el objetivo marcado por China es que el 35 % de los residuos domésticos urbanos se reciclen para 2020, una cifra que de alcanzarse todavía estaría muy alejada de la de otras grandes economías.

En la Unión Europea (UE), de media el 45 % de los conocidos como residuos urbanos se reciclan actualmente y para 2025 los países miembros han acordado reciclar al menos el 55 %.

"Es necesario fortalecer la conciencia pública sobre la clasificación de basura doméstica", apuntaba el subdirector del Departamento de Desarrollo Urbano del Ministerio, Yang Haiying, en una rueda de prensa.

Los desechos sólidos están prohibidos

El presidente chino, Xi Jinping, quiere poner al cuidado del medioambiente como uno de los pilares de desarrollo del país, tal y como ha demostrado con normas como la prohibición de importar algunos residuos sólidos, la llamada "basura extranjera", que entró en vigor este año.

China prohibió la importación de 56 tipos de desechos sólidos, incluidos papel y plásticos domésticos, por lo que las plantas de reciclaje ahora necesitan buscar fuentes domésticas.

En el gigante asiático la basura (y el reciclaje) todavía sigue siendo el sustento de parte de la población, que rebusca entre los cubos materiales reciclables y los revende en las estaciones de reciclaje.

En opinión de Li, por parte del Gobierno no solo hacen falta "más campañas de concienciación y de educación" sino que también el país tiene que "estar preparado para separar toda esa basura, mejorar el actual sistema de reciclaje".

Y como parte de la educación, agregó, los "castigos" también "son necesarios" para "ayudar a implementar las políticas", así como los premios para aquellos ciudadanos ejemplares que sigan las normas.

Programa "cuenta verde" de Shanghái

En el año 2013 Shanghái (este) lanzó un programa de incentivos llamado "cuenta verde" para alentar a los residentes a clasificar sus desechos por categorías.

Alrededor de 3,8 millones de hogares están registrados en la actualidad en este programa y por reciclar su basura en los puntos correctos acumulan puntos y los intercambian por artículos de primera necesidad como leche, jabón, pasta de dientes, tarjetas telefónicas o servicios públicos.

Además, han comenzado a instalarse contenedores de última generación, equipados con tecnología de reconocimiento facial, vigilancia, análisis de la basura y sensores que envían una señal de alerta cuando la basura se desborda.

Aún así, la ciudad todavía tiene mucho por hacer y tras las directrices lanzadas por el Gobierno central el Gobierno de la urbe anunció que está investigando la posibilidad de imponer tarifas de tratamiento de basura a los hogares, en función de los residuos que produzcan.