La NASA ha ideado una nave construida con un material capaz de resistir temperaturas tan altas como para acercarse al Sol y estudiarlo.

La Sonda Solar Parker, partirá desde Cabo Cañaveral el próximo día 11 que, durante siete años, estudiará y ayudará a entender el comportamiento del Sol.

Nunca antes se había estado tan cerca. Es más, ni siquiera existían materiales resistentes a tan altas temperaturas.

La aeronave fue diseñada en la Unicersidad Johns Hopkins y llegará a estar a 6 millones de kilómetros de la superficie solar, alejándose hasta 150 millones de kilómetros de la Tierra. La sonda Parker estará diseñada para recopilar datos en un ambiente de temperaturas extremas, con masivas cantidades de radiación y a una velocidad de 200 kilómetros por segundo, lo que permitiría ir de la Tierra a la Luna en media hora.

La misión durará casi 7 años en los que se estudiará el viento solar a un módico precio de casi 1.300 millones de euros.

En una ceremonia en la Universidad de Chicago, el jefe del programa de misiones de la NASA, Thomas Zurbuchen, rebautizó la sonda con el nombre de Sonda Solar Parker, anteriormente llamada Solar Probe Plus, en honor a Eugene Parker, el astrofísico que desarrollo la teoría de los vientos solares supersónicos y de la corona solar.

Para impactar en la superficie solar un sonda debería acelerar hasta la misma velocidad orbital de la Tierra alrededor del astro rey de 30 kilómetros por segundo en dirección contraria, pero la tecnología de cohetes actual solo puede cubrir un tercio de esa velocidad.

Para acercarse al Sol y orbitarlo a tan corta distancia, la sonda Parker será acelerada por el Delta IV Heavy, el cohete en servicio con la mayor potencia. Varias sondas lanzadas desde los años sesenta han confirmado las teorías sobre el campo magnético del Sol y la existencia de vientos solares, y han permitido observar el comportamiento de la corona solar, que alcanza temperaturas más altas que la superficie solar.