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Ilustración de la portada de '¿Qué me estás cantando? Memoria de un siglo de canciones' (Debate), un libro escrito por Fidel Moreno que repasa la historia de España a través de su música. SETANTA / CRISTÓBAL FORTÚNEZ

Hambre, posguerra, nacionalcatolicismo, drogas, aperturismo... el siglo XX español podría revisarse de forma lineal, describiendo con sumo detalle sus altibajos y los profundos cambios sociales y políticos que dividieron y unificaron al país. Sin embargo, existe un hilo conductor mucho más fuerte que el recogido por los libros de historia: la música.

"La música es un potente pegamento social: en el amor y en la guerra, nada une tanto como una buena canción". Valiéndose de este axioma, Fidel Moreno da vida a una crónica musical en ¿Qué me estás cantando? Memoria de un siglo de canciones (Debate), un libro que resume los hechos ocurridos en España desde el siglo XX hasta 1976, año de nacimiento del escritor.

Echando mano de las listas de éxitos de la época, es decir, reuniendo las canciones más escuchadas de cada año, Moreno ha usado los temas más populares como "artefacto significativo" para retratar "lo político y la sentimentalidad de una época".

"Cuando vemos las cosas desde lejos, tendemos a pensar que el pasado fue en blanco y negro, aunque tuvo muchos colores", advierte en conversación con 20minutos sobre su investigación. Así, en esta amplia paleta de tonalidades encontramos temas opuestos como Cara al sol y Ay, Carmena, o La chica yeyé y ¿Y cómo es él?.

Para organizar las 200 canciones del libro, el autor ha dejado de lado el análisis ideológico de las mismas y subraya el carácter unitario de la música: "Es la forma más popular de contar cosas, es el arte más accesible y las canciones son el producto cultural que más interiorizamos", explica.

Música de mis abuelos y mis padres

¿Qué me estás cantando? Memoria de un siglo de canciones se divide en dos partes: La música de mis abuelos y La música de mis padres. La primera arranca con el análisis de varias nanas y se centra en los inicios tecnológicos de las grabaciones, alternando temas insignia de la guerra de la Independencia hasta llegar a la rumba de Lola Flores.

En el recorrido inicial se reseñan Ay, Carmela (descrita como la primera canción nacional española); la copla La Bien Pagá, popularizada por Miguel de Molina; y se analiza la evolución del papel de la mujer de posguerra en la sociedad española. También hay espacio para temas como La vaca lechera, el más escuchado en 1946 y fiel reflejo de una población hambrienta.

Incluso hay espacio para Aquel negrito del Cola-Cao, uno de los primeros jingles de la publicidad española que Moreno ha querido añadir a su estudio por ser "una de las canciones más recordadas", aunque hoy sea "políticamente incorrecta por la visión racista y colonialista del negrito".

Los años sesenta, el tardofranquismo y la Transición quedan relegadas a La música de mis padres. Una época convulsa, de profunda transformación social en la que las voces y las letras de Paco Ibáñez, Chicho Sánchez Ferlosio, Serrat, Mari Trini y José Luis Perales, entre otras figuras, pusieron banda sonora a la evolución y la modernización de una sociedad que salía progresivamente de una larga dictadura.

Palabras para Julia abre este segundo capítulo: un mensaje humanista popularizado por Ibáñez, quien puso banda sonora a las palabras de José Agustín Goytisolo. Le sigue la rumba del Porompompero, un estilo que Moreno considera ilustrativo del mestizaje y la idiosincrasia española.

The Beatles también encuentran su sitio en el texto, junto al prodigio de Marisol, la revolución de la escena con Los Bravos, el rock de Miguel Ríos, el eterno Raphael y la poesía que se hace himno en la voz de Serrat.

Además, el escritor recala en la fuerza que esconden las canciones, capaces de movilizar una revolución: "La Transición no habría contado con tanto entusiasmo de la gente de a pie sin la canción de Libertad sin ira". El nacimiento de Diario 16 trajo consigo este tema, un cántico a la paz que abogaba por la unión de las dos Españas tras la contienda civil.

La rebelión de los silbadores

No solo de temas populares se vale el libro. El autor habla en uno de los últimos capítulos de la rebelión de los silbadores, uno de los episodios más relevantes de la escena musical en España.

Por entonces, para poder actuar en directo, un artista necesitaba poseer el carnet del Sindicato Nacional de Espectáculos, el cual acreditaba la profesionalidad del músico. Para lograr este documento, los compositores se sometían a un examen en el que, para aprobar, se les exigía que supieran escribir música.

Como truco, los artistas se aliaban con músicos que sabían solfeo y leer partituras, pasaban el test, obtenían el carnet y registraban sus canciones; aunque eso sí, de forma conjunta con quienes la SGAE consideraba "profesionales".

Esta situación desembocó en una rebelión por parte de quienes sabían crear música, pero no leerla: más conocidos como silbadores. Finalmente, y gracias a su lucha, lograron ser reconocidos como profesionales por la institución.

Cómo son los españoles

Con ¿Qué me estás cantando?, Moreno refleja que "en otras épocas también se han querido, han sufrido, han tenido la necesidad, de cantar, celebrar, llorar..." y siempre echando mano de la música.

El libro ilustra no solo un relato distinto de las memorias de España, sino que, además, forma parte del patriomino cultural del país. Un total de 200 temas que, a pesar de tener un siglo, son recordadas por la mayor parte de los lectores por ser, precisamente, un pedazo de su propia historia.

"Las canciones se defienden solas. Las grandes canciones viven y reviven a lo largo del tiempo. No hay nada que goce de su intimidad, son productos culturales que evolucionan con nosotros. Nos revelan la forma de querernos, de pelearnos, cómo somos...". Un listado de temas que hablan de la personalidad de la población española.

Tras el estudio, queda la dudad por resolver: ¿Qué dice nuestra historia musical de los españoles? "A grandes rasgos, es una sociedad diversa, variada, con distintos idiomas, multitud de ritmos y que responde a las cinco culturas que están detrás de nuestra identidad (cristiana, mora, judia, gitana y negra). Si hubiera que decir cómo nos retrata nuestro cancionero, sería así, un país diverso", detalla Fidel.

Una diversidad de la que aprender y que no está de más tener siempre presente, porque forma parte de la riqueza de España y de la que podemos "no solo aprender lo que somos, sino también lo que no somos".