El misterio continúa en torno al cadáver hallado el pasado día 10 en el hueco de un ascensor del Hospital de La Paz. El fallecido, un hombre de entre 50 y 60 años, no portaba documentación encima y se encontraba en avanzado estado de descomposición, por lo que ha dificultado su identificación por sus huellas dactilares.

Mientras la Policía sigue investigando si el suceso ha sido un suicidio o un accidente, sus restos mortales permanecen en el Instituto Anatómico Forense, donde nadie los ha reclamado.

Las cámaras lo captaron con vida

Una cámara de seguridad grabó lo que parece que son los últimos movimientos con vida del hombre. A las 5 de la madrugada del 2 de julio, las imágenes muestran al fallecido, vestido con una camisa y un pantalón corto, deambulando por los pasillos de las plantas 12 y 13.

A continuación, el hombre se dirige a la séptima planta y abre la puerta del ascensor con una llave maestra. Luego, sube a la octava y, minutos después, cae al vacío desde unos 30 metros de altura.

Su cuerpo fue hallado nueve días más tarde, en el foso del ascensor, boca arriba, mutilado, sin documentación, y en avanzado estado de descomposición. Esto último dificulta la identificación por sus huellas dactilares, que ahora deben ser regeneradas. 

No era empleado externo ni trabajador del hospital

Por su parte, el Hospital de La Paz ha asegurado que el fallecido no es ningún trabajador o empleado externo, a pesar de contar con una llave maestra. Además, el hecho de que fuera vestido con ropa de calle desconcierta también a los investigadores, que tratan de devolver el nombre a este misterioso cadáver.

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