Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May, en el torneo de tenis de Wimbledon, en Londres. NIC BOTHMA / EFE

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, consiguió superar este martes otro obstáculo en su accidentado camino hacia el brexit, al lograr que la Cámara de los Comunes aprobara una legislación clave y abortar una rebelión entre sus filas.

La cámara baja respaldó por 317 votos a favor y 286 en contra el proyecto de Ley de Comercio, que sienta el marco legal para después del brexit y traspone al derecho nacional los actuales acuerdos comerciales comunitarios.

May frenó un nuevo desafío de sus diputados al conseguir que fuera derrotada, por solo 307 votos en contra frente a 301 a favor, una enmienda que hubiera desestabilizado su estrategia negociadora con Bruselas, al exigir la continuidad en la unión aduanera si a fecha del 21 de enero de 2019 no se había pactado con la UE la futura relación bilateral.

Sin embargo, en un golpe para la líder conservadora que refleja su debilidad parlamentaria, fue aprobada por 305 votos frente a 301 otra enmienda tory que la obliga a mantener como objetivo clave en las negociaciones la adhesión al marco regulatorio de la Agencia Europea de Medicamentos.

Al presentar el proyecto de ley, el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, argumentó que éste "dará continuidad y estabilidad" a las empresas hasta que el Reino Unido pueda forjar sus propios acuerdos comerciales, al fin del periodo de transición de 21 meses posterior al brexit, que se ejecutará el 29 de marzo de 2019. Fox dijo que se trata del "primer paso necesario para establecer al Reino Unido como una nación comerciante independiente", lo que solo podrá materializarse cuando se desvincule del bloque europeo.

El portavoz de Comercio laborista, Barry Gardiner, acusó al Gobierno de una gestión "caótica" y subrayó que "cada día que pasa con los ministros peleándose entre ellos, aumenta el riesgo de salir de la UE sin un acuerdo". "El Partido Laborista tiene claro que una amplia unión aduanera después del brexit es la mejor manera de proteger el empleo y la economía y evitar una frontera estricta con Irlanda del Norte", afirmó.

Cruciales ajustes legislativos

El proyecto de Ley de Comercio, que ahora pasará a la Cámara de los Lores, da competencias al Gobierno para adaptar la legislación nacional a fin cumplir obligaciones sobre acuerdos ya existentes. También establece nuevas estructuras para lidiar con posibles disputas tras la salida de la UE y traslada al derecho británico una cuarentena de acuerdos comerciales comunitarios, que el Reino Unido quiere conservar hasta que pueda firmar nuevos tratados.

May ya logró pasar el lunes, también por escaso margen, el proyecto de Ley de Aduanas, igualmente crucial para su plan de brexit, tras acceder en este caso a las peticiones de los tories partidarios de un brexit duro o ruptura total con la UE.

Los cambios introducidos a estos proyectos legislativos limitarán su margen de maniobra en las negociaciones con la Comisión Europea, que se reanudaron esta semana, previo a que el próximo jueves el nuevo ministro para el brexit, Dominic Raab, se reúna con el negociador jefe comunitario, Michel Barnier.

El equipo de Barnier analiza actualmente el plan de futura relación comercial y aduanera que le remitió en un Libro Blanco el Gobierno británico, cuya supervivencia depende en buena medida de la respuesta de Bruselas.

Este plan, acordado por el Ejecutivo el pasado 6 de julio, provocó la dimisión de dos ministros y de otros varios cargos de menos rango, al proponer la creación de un mercado común de bienes británico-comunitario, anatema para los partidarios de un "brexit" duro.

Como prueba de su fragilidad, May decidió retirar este martes a última hora una moción que promovió para adelantar del próximo martes a este jueves el inicio de las vacaciones parlamentarias, tras indicarle sus diputados que sería derrotada.