Carmen Alcayde: "Seguro que hace unos siglos yo habría sido la bufona del pueblo y encantada"

  • La periodista y presentadora está ahora al frente de 'Aquí hay madroño', un programa que trata la información del corazón de una forma desenfadada.
Carmen Alcayde, en las imágenes promocionales del programa.
Carmen Alcayde, en las imágenes promocionales del programa.
TELEMADRID

Es espontánea y tiene una mente rápida e ingeniosa para las respuestas y los chascarrillos: Carmen Alcayde encaja a la perfección en Aquí hay madroño, el nuevo programa de Telemadrid que se ocupa de la crónica del corazón de una forma divertida y desenfadada y que presenta junto a David Valldeperas.

¿Qué es 'Aquí hay madroño'?

Es un programa de "corazoncito", porque no lo considero de corazón, donde intentamos ver la crónica social desde un punto de vista divertido, irónico, con mucho humor y sobre todo para llegar a todos los públicos.

¿A los espectadores poco dados al corazón también?

Este no es un programa de corazón al uso solo para la gente a la que le gusta leer las revistas y seguir el día a día de los famosos, es un programa para todo el mundo, para los que les gusta el corazón y para gente joven que en su vida lee noticias de corazón pero que al contarlo de manera divertida y graciosa les entra y les divierte.

¿Hay demanda de cotilleo?

En España el cotilleo es el deporte nacional y a todos nos gusta, pero éste es un cotilleo sano y fresquito.

¿Y por qué nos gusta?

No lo sé... nos gusta saber lo del vecino. Igual que se dice que somos envidiosos, pues somos cotillas. Somos muchas cosas buenas, generosos, alegres... pero sí es verdad que somos un poco cotillas. No pasa nada (risas).

Y está bien saber que los famosos son humanos...

Como envidiamos nos gusta ver a los famosos en sus momentos menos buenos, que si una va fea a una fiesta, que si uno se separa... nos gusta ver que los ricos también lloran.

¿Cómo te sientes al volver a un formato así?

Pues mira, súper bien, porque está hecho para mí. Es como si le dan a Mayra Gómez Kemp el Un, Dos, Tres... Se me da bien y puedo meter mis caras, mis pullitas, mis improvisaciones... sacar un poco la carmen cómica. Y eso me hace muy feliz porque hacía tiempo que no podía sacar esa Carmen, me siento más libre de hacer lo que me de la gana.

¿Sentir esa libertad es el secreto para transmitir buen rollo?

Sí, yo creo que en televisión uno tiene que ser feliz y no hacer lo que le manden sino lo que le salga. Al final somos artistas, cualquiera que se pone delante una cámara lo es, sea periodista o cantante. Y cuando alguien tiene esa vocación tienen que dejarle que sea libre y sea feliz. Y eso también vale para los colaboradores, los guionistas... de momento eso está funcionando en Aquí hay madroño.

Hace que merezca la pena ir a trabajar ¿No?

Yo a pesar de tener que dejar a mis hijos en Valencia cojo el AVE contenta porque sé que esta noche me voy a reír, me lo voy a pasar bien. Se nos hace el programa corto. La clave es pasárselo bien y no hacer lo que el jefe le manda, sino lo que le manda su corazón (pone voz profunda y se ríe).

¿Tomarse con humor las cosas es también la clave para ser feliz en la vida?

Totalmente. En la vida hay dramas terribles con los que no se puede, pero todo aquello que te puedas tomar con humor hay que hacerlo. Hay muchas cosas que nos tomamos como dramas de la vida y que son gilipolleces...

¿Me pone un ejemplo donde aplique usted eso?

El otro día tuve un día que parecía que me habían maldecido: me robaron unas zapatillas, fui a coger una moto de alquiler y la tenía un señor guardada en su garaje... fue una sucesión todo el día de cosas que parecía una película y lo que hice fue reírme de todo.

Para estar en directo y ser natural... ¿se nace o se hace?

Yo creo que se nace, por lo menos en mi caso, aunque también he aprendido mucho. Desde pequeña me he puesto una cámara delante para hacer el chorra. Mis hermanos me cogían y me lanzaban por los aires a lo Raffaella Carrá (risas).

Aquí hay madroño forma parte de la renovación de Telemadrid, ¿les supone un reto?

Sí. En Telemadrid me siento súper especial porque han confiado en nosotros para formar parte de un nuevo proyecto y para que colaboremos en recuperar la fidelidad de la gente. Y creo que hay un montón de programas que lo están consiguiendo, que tienen muy buena factura. Se está haciendo un gran equilibrio entre el Telemadrid de toda la vida y un Telemadrid nuevo lleno de colorido. Los resultados se van a ver poco a poco.

¿No le da rabia que haya quien considere el entretenimiento en TV como algo menor?

No sé a qué se debe cuando dicen eso... soy muy poco de haters, paso de las críticas que no van a ninguna parte. El entretenimiento existe desde que existe el mundo. Somos los juglares, los titiriteros del siglo XXI. Seguro que hace unos siglos yo habría sido la bufona del pueblo y encantada. Somos necesarios porque la gente necesita reír, divertirse y pasarlo bien.

¿Se desconecta alguna vez cuando se trabaja en el mundo del corazón?

Nunca se descansa si te gusta esto. Yo soy como los delfines, solo duerme una parte de mi cerebro, la otra siempre está despierta. Cuando no estás en redes estás mirando qué hacen los famosos, o informándote de todo...

Es usted hiperactiva en Instagram...

Y lo seguiré siendo porque para mi es un chollo de la vida. Sin que nadie te tenga que contratar puedes entretener a la gente. Para mi no es una red social, es un medio de comunicación en el que hay un público que decide estar conmigo y que le gusta lo que hago y de ahí recibo muchas satisfacciones. Es una cosa que haces cuando estás inspirada, que en mi caso es siempre (risas)...

¿Le ha escrito Jorge Javier Vázquez?

Sí, me mandó un mensajito diciéndome que enhorabuena y que se alegraba muchísimo. Le contesté que me daba un poco de añoranza porque me recordaba un poco a Aquí hay tomate y que a ver si nos veíamos esta semana. Tengo ganas de recuperar el trato con el porque en estos 10 años la vida nos ha llevado por otros caminos aunque siempre hemos estado en contacto.

¿Los famosos tienen que reírse más de sí mismos?

Sí, tenemos que hacerlo todos. Yo soy la primera que cuando hacen noticias de coña conmigo me tengo que reír.

¿Cuál es el límite en la información del corazón?

Para mí el límite se define en cada caso concreto. La línea roja es el código deontológico que estudias en la carrera de Periodismo. Es no invadir la parte personal que alguien no quiere mostrar. Si alguien expone una parte de su vida, de eso se puede hablar. Yo por ejemplo nunca saco las caras de mis hijos, pues si tú un día las enseñas, estás pasando esa línea roja. Y por supuesto está el límite que marca la legalidad. Y añadiría un límite, porque me perjudica, que sería el de no sacar a la gente en la playa (risas). Yo firmaba eso.

También vamos a verla en Ven a cenar conmigo en Cuatro...

La hemos liado parda... somos un grupo que los de la productora nos dijeron que era la primera vez que se encontraban una cosa así. Éramos todos muy para fuera, mucho carácter y había muchos roces, había chispas todos los días con todos queriendo hablar más que nadie. Nos lo pasamos muy bien, pero fue muy intenso.

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