Se cumplen 15 años de la tragedia que marcó para siempre el nombre de Alcàsser

  • El 27 de enero de 1993 aparecieron muertas Miriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de 14 y 15 años de esta localidad valenciana.
  • La búsqueda de las tres jóvenes, que duró más de dos meses, degeneró en un show televisivo y en un culebrón judicial.
  • El proceso sólo condenó a Miguel Ricart, mientras que al principal sospechoso del secuestro, crimen y violanción, Antonio Anglés, se le perdió la pista.
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Fernando García, padre de Miriam, a la salida del juzgado.
Fernando García, padre de Miriam, a la salida del juzgado.
20MINUTOS.ES

El 27 de enero de 1993, dos apicultores encontraron semienterrados los cadáveres de tres adolescentes en un paraje conocido como La Romana, en una montaña próxima al pantano de Tous. La voz de alarma saltó de inmediato: Miriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de Alcàsser, llevaban más de dos meses desaparecidas, y todo hacía temer lo que horas después se confirmó. Eran ellas. Este domingo se cumplen 15 años de aquel macabro hallazgo.

Todo empezó el viernes 13 de noviembre de 1992, un día que no habría tenido nada de especial si todo hubiera salido según lo planeado por las tres jóvenes, que esa tarde-noche acudieron a la discoteca Coolor, en la vecina población de Picassent. Pero no llegaron a entrar. Desde entonces, se inició una búsqueda que movilizó a cientos de personas, empezando por sus propios padres, que recurrieron a instancias gubernamentales e incluso solicitaron ayuda de terceros países. El caso saltó, desde sus inicios, a la escena televisiva y de los medios de comunicación nacionales. Las ya conocidas como

niñas de Alcàsser fueron secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas, según el posterior juicio, por una pareja de delincuentes de la zona:
Antonio Anglés y Miguel Ricart. Éste último sigue en prisión como colaborador necesario de los hechos, y al primero
se le perdió la pista en Irlanda tras subirse a un barco en Lisboa. La intensa búsqueda desplegada a nivel internacional para dar con él no dio frutos.

A partir de entonces se desató una campaña de presuntas conspiraciones y confabulaciones alimentadas tanto por los medios de comunicación, en las que aparecía el padre de una de las menores, Fernando García, siempre acompañado por el abogado Juan Ignacio Blanco. Los programas televisivos de Nieves Herrero (emitió un especial desde Alcàsser la noche del hallazgo de los cadáveres) o de Pepe Navarro, entre otros, fueron el paradigma de esta orgía mediática, que convirtió en espectáculo el dolor de las familias y la conmoción de los ciudadanos. Precisamente, Fernando García, padre de Miriam, fue acusado de

dilapidar las jugosas donaciones que muchas personas hicieron a una fundación que nunca llegó a existir, encaminada a esclarecer los hechos. Mientras, la irrupción de Internet como medio de comunicación propició que tomara el relevo a la televisión como fuentes de teorías conspiratorias del más diverso pelaje. De hecho, cuando se cumplen tres lustros de estos luctuosos sucesos,
la red sigue albergando documentos, rumores y especulaciones que ponen en duda la verdad judicial.

Más allá de estas hipótesis, la autoría de Antonio Anglés cobró especial importancia porque cuando presuntamente cometió los hechos se encontraba de permiso penitenciario. Por este hecho, el Estado indemnizará a los padres de las niñas con 600.000 euros por familia.

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