Consuelo Martínez
La matemática Consuelo Martínez. JORGE PARÍS

La catedrática de Álgebra en la Universidad de Oviedo, Consuelo Martínez (El Ferrol, 1955), presidenta también del Comité de Física y Matemáticas CNEAI (Aneca), ha sido reconocida con el premio 'Julio Peláez a Pioneras de las Ciencias Físicas, Químicas y Matemáticas'. El galardón, concedido por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, le ha sido otorgado por su investigación en las álgebras y superálgebras no asociativas; en sus interrelaciones con la teoría de grupos; y en sus aplicaciones a la criptografía y a la teoría de códigos correctores de errores.

¿Podría explicarnos para que entendamos los de muy de letras en qué consiste su investigación?
Yo creo que hay que unir el mundo de las ciencias y las letras. No hay excusa para no saber algo de matemáticas igual que no la hay para no saber quién fue Cervantes.

Pero su campo es especialmente complicado... Sí que hay excusa para no entenderlo...
Analizamos las propiedades que cumplen los conjuntos de números usuales con operaciones y tratamos de abstraerlo y definir una estructura con una operación.

Yo lo siento, pero esto es imposible de entender...
(Ríe) Sí, yo siempre recuerdo que mi madre decía que había llevado siempre muy bien las matemáticas hasta que empezaron a usar las letras en las matemáticas. Cuesta mucho trabajo, pero eso es lo que hacemos: analizar estructuras desde un punto de vista matemático tratar de buscar aplicaciones interesantes.

Hay que tener unas cualidades especiales para dedicarse a un mundo como el suyo...
Sí, algunas. En lo mío la abstracción es fundamnetal, y nunca fue un problema para mí. Tanto que ya en la carrera lo que más me gustaba era el Álgebra. Y me parecía de lo más natural ese lenguaje tan complicado. Además defiendo a ultranza que las Matemáticas no tienen que estudiarse solo en base a su utilidad, hay que hacerlo porque es un problema matemáticamente interesante, y nunca podemos estar seguros de qué tendrá de utilidad después.

¿Qué más hace falta para ser un buen científico?
Hay alumnos muy brillantes que luego no triunfan en la investigación porque les falta por ejemplo pacienia o porque se frustran al ver que no sale lo que esperan. Hay que tener mucha paciencia y aguante, a veces llevas meses en algo que no da fruto. La investigación hay que verla siempre a largo plazo.

Y la edad, ¿es verdad que los grandes descubrimientos se hacen de joven?
Es una idea general la de que que las mejores ideas de un matemático se tienen antes de los 35, pero yo discrepo. Las personas, hoy en día, tienen una vida mucho más larga y se pueden hacer cosas muy buenas a una edad avanzada, porque tu dominio de la materia es mejor y porque tienes una visión más amplia.

¿Ha sido más difícil llegar hasta donde está siendo mujer?
No considero haber tenido problema adicional por ser mujer o yo no lo he notado, pero sé que los hay. El problema para dedicarse a la ciencia es que tienes que elegir a veces entre tu familia y la ciencia, porque la ciencia necesita mucha dedicación. Son horarios sin fin; también ocurre en otras profesiones.

¿Desconecta un científico alguna vez?
Es muy difícil. Estás dando vueltas todo el tiempo al problema y te acuestas con él. Pero hay que desconectar. Y es más fácil para nosotras porque estamos más acostumbradas a hacer varias cosas a la vez. De todos modos es esencial una familia que te apoye. El problema es compaginar la vida familiar y la laboral, pero lo es para cualquier mujer profesional.

La investigación en España: ¿futuro?
Es un problema, losmatemáticos como no necesitamos cosas muy sofisticadas tenemos ventaja en financiación. Es triste que se vayan fuera porque aquí no encuentran medio. En Matemáticas hay gente recién licenciada con ofertas en banca con las que no puedes competir y se pierde en investigación. Y luego hay gente muy brillante con becas precarias tentadas en ofertas de empresa que acabamos perdiéndolos.