Bruno Mars
El cantante Bruno Mars durante los Billboard Music Awards 2018. GTRES

Si hace un año Bruno Mars logró seducir a 18.000 personas en el Palau Sant Jordi de Barcelona, este año hizo enloquecer al triple, 54.000, en el Estadio Olímpico de la misma ciudad, donde este miércoles ofreció una fiesta 'funk' por todo lo alto, con fuegos artificiales y confeti incluido.

Un público de todas las edades y condiciones se rindió ante el carisma y la energía de este fenómeno de masas, que en poco años se ha metido en el bolsillo a medio Planeta con su 'pop-funk' de aires ochenteros, tremendamente bailable.

La cosa empezó, con abucheos porque pasaban más de treinta minutos de la hora del concierto y el hawaiano todavía no había aparecido en el escenario. Pero cuando finalmente lo hizo, los miles de personas que le esperaban le perdonaron al instante y se lo hicieron saber con agudos gritos de alegría.

En el Estadio Olímpico no cabía un alfiler, un lleno total que tiene especial mérito si se tiene en cuenta que desde su anterior visita a Barcelona, en 2017, no ha sacado ningún disco nuevo, por lo que era de prever que el concierto de este miércoles fuera muy parecido al del año pasado.

Parece que Bruno Mars ha decidido explotar el buen momento de popularidad por el que pasa y no tiene prisa por volver al estudio de grabación.

Efectivamente, el repertorio fue parecido al del anterior paso por Barcelona de la gira de presentación de 24K Magic, pero eso no pareció molestar a nadie, más bien al contrario.

"Muchas ganas de bailar"

El publico enloqueció cuando el estadounidense salió al escenario y empezó a bailar al ritmo de Finesse, con ese estilo rítmico y sensual que le caracteriza. "Hola Barcelona, espero que bailéis, nosotros tenemos muchas ganas de bailar", dijo nada más empezar el concierto, y realmente fue así.

Bruno Mars bailó mucho. Una veces solo y otras sincronizado con los músicos de su grupo, especialmente con el trío de metales, que abondonó sus instrumentos en más de una ocasión para sudar la camiseta junto al jefe de la banda, todos con ropa y zapatillas deportivas.

El tercer tema fue Treasure, una canción de hace seis años que fue uno de sus primeros éxitos, y las 54.000 personas presentes alzaron los brazos y los movieron al unísono, en un impresionante acto de celebración colectiva.

Todo el concierto fue una gran fiesta y el público bailó sin parar, pero los temas antiguos fueron los más celebrados y los momentos culminantes llegaron con Marry You y Runaway Baby, que sonó en medio de un estallido de luces rojas.

Simpático, Bruno Mars dijo varias palabras en español, pero la frase que más triunfó ha sido "te quiero mucho cariño", durante la interpretación de Calling All My Lovelies.

El ritmo fue frenético durante todo el concierto, pero hubo tiempo para las baladas y las linternas de los móviles iluminando la noche en When I Was Your Man y Versace on the Floor.

También hubo un pequeño descanso para el cantante durante el solo de piano que precedió la traca final, queempezó con Locked Out of Heaven, siguió con Just The Way You Are y ha acabado con Uptown Funk.

Un final 'funk' para un concierto bailable, festivo y muy entretenido, que quizás no haya aportado mucho a la historia de la música, pero cargó las pilas a un número nada despreciable de personas.