Tormenta y lluvia en Valencia
Tormenta y lluvia en Valencia. Europa Press - Archivo

El tiempo lluvioso y las tormentas se han adueñado en las últimas semanas de prácticamente todo el territorio peninsular. Ha entrado ya el mes de junio, pero el sol y calor sofocante que otros años en esta época han protagonizado las previsiones meteorológicas han desaparecido del mapa. ¿Hasta cuándo van a durar las lluvias?

El profesor de la Universidad de Alicante Jorge Olcina, responsable del laboratorio de climatología, ha explicado en declaraciones a la Cadena Cope que todavía queda lluvia para rato: "Nos esperan todavía unos días de inestabilidad", ha avisado al indicar que este inicio de junio "vuelve a estar marcado por las condiciones atmosféricas que favorecen la formación de tormentas que no hacen subir las temperaturas".

Olcina ha reconocido que este tiempo es el "típicamente primaveral", propio de una "primavera inestable". "Veníamos de un par de años, 2016-2017, en los que el mes de mayo había resultado incluso veraniego, con llegadas de aire sahariano, pequeñas olas de calor que ya en mayo habían hecho subir los termómetros a valores casi estivales", ha indicado.

Se rompe la racha de las primaveras calurosas

Este año, sin embargo, ha sorprendido a muchos por todo lo contrario, desgrana Olcina. "Estamos teniendo unas situaciones atmosféricas donde es frecuente la llegada de masas de aire frías que llegan del Atlántico Norte y que en esta época del año, además de no permitir la subida de temperaturas, generan inestabilidad, formación de tormentas, cargadas además de aparato eléctrico, que caen incluso en forma de granizo...", ha enumerado este experto.

Asimismo, Olcina se ha remontado a otros años de los que hay constancia de inestabilidad en el tiempo, como el año 1984 o 2004, "pero es verdad que desde hacía mucho no teníamos un mes de mayo tan frecuentemente inestable y con cantidades de agua acumulada importantes", ha admitido.

El origen de la inestabilidad, en el Polo Norte

Jorge Olcina ha recordado además el "curioso" fenómeno que tuvo lugar en el Polo Norte a finales de enero, cuando se instaló allí una masa de aire cálida sobre el casquete de hielo. "Es lo que técnicamente se llama un calentamiento súbito de la parte polar: se produce un descenso de la masa de aire ártica que hay en la parte del Atlántico Norte, un descenso con frecuencia mayor de lo normal, hacia nuestras latitudes", ha explicado.

"Esto sucedió también en 2009, pero no fue tan intenso, y ahora ha ocurrido en este 2018", ha añadido Olcina, que ha resumido la situación en lo siguiente: "Llevamos una racha de entrada de masas de aire polares y árticos continua, prácticamente desde finales de febrero hasta la actualidad, que ha hecho que la frecuencia de borrascas de situaciones intestables y ahora en estas últimas semanas de tormentas importantes se hayan producido con una frecuencia muy elevada".

Esto ha provocado que "el avance de los modelos de predicción para el verano —tanto de la NOAA estadounidense, de MeteoFrance, la Aemet...—, al menos todo el mes de julio y los primeros días de agosto, están señalando que en Europa occidental las condiciones van a ser algo más frescas de lo normal". Un verano, ha indicado Olcina, que no será caluroso en la primera mitad, y con precipitaciones un poco más abundantes de lo normal, especialmente en el norte peninsular.

En dos meses se ha revertido la sequía

Por otro lado, Olcina ha destacado lo beneficiosas que han resultado las lluvias este 2018 para el campo, recuperar el agua de los embalses y poner fin así a la sequía de 2017. "En apenas dos meses hemos superado esas condiciones de sequía que veníamos arrastrando de todo el año 2017, y hoy por hoy nuestros embalses están a un nivel similar al de la media de los últimos diez años en cuanto a reservas de agua. Se ha acabado el fantasma de la sequía en España gracias a estas lluvias", ha asegurado.

Un verano que se alargará hasta otoño

Las previsiones para junio, agrega este experto, "siguen hablando de un tiempo nada caluroso". "Seguiremos bajo este síntoma de llegada frecuente de borrascas un poco intensas, de formación de tormentas en el interior peninsular", ha añadido.

Para Olcina,"no sería raro" que el calor propio del verano se prolongue "hasta bien entrado septiembre e incluso octubre", tal y como se viene avanzando desde el año 2000 en España. "No sería extraño que este 2018 ocurriera eso. La atmósfera se va reajustando, es un juego de equilibrios en que la atmósfera tiene que autorregularse", concluye.