Lo filtró primero The New York Times antes de la esperada comparecencia de Trump, y finalmente fue el propio mandatario republicano el encargado de anunciarlo oficialmente en rueda de prensa: EE UU se retira del acuerdo nuclear con Irán, un pacto que consiguió la anterior Administración y que el presidente estadounidense calificó de "mentira" y "fallido", puesto que, a su juicio, "ese país apoya el terrorismo".

"En el corazón del acuerdo con Irán había una gran ficción: que un régimen asesino solo deseaba un programa de energía nuclear pacífico. Hoy tenemos pruebas definitivas de que esta promesa iraní era una mentira", espetó el presidente de EE UU.

Tras el anuncio de Trump, el presidente iraní, Hasan Rohaní, anunció que Irán "continuará" en el acuerdo nuclear si se garantizan sus intereses y que tomará "decisiones" más adelante en caso contrario. Si Irán no logra conseguir sus "objetivos" ni los "beneficios" del pacto, Rohaní advirtió de que tomarán "un camino muy evidente".

Al respecto, el presidente dijo que ha ordenado a la Organización Iraní de Energía Atómica que esté preparada para adoptar medidas "en caso necesario", incluido el enriquecimiento de uranio.

Reanudación de las sanciones

Tras su salida del acuerdo, Estados Unidos planea volver a imponer todas las sanciones que levantó como parte del pacto nuclear, y aplicar nuevas penalizaciones económicas. Así, el presidente ya ha firmado una orden que comienza el proceso para volver a imponer las sanciones, que entrarán en vigor entre agosto y noviembre, según informó el Departamento del Tesoro.

Dentro de 90 días, el 6 de agosto próximo, volverán a imponerse las sanciones a las compras de billetes de dólares estadounidenses por parte del gobierno de Irán, a la adquisición de deuda iraní y al comercio de oro y otros metales preciosos, entre otros. Tras un segundo plazo de 180 días, que termina el 6 de noviembre, se reanudarán las restricciones a la compra de petróleo y productos petroquímicos iraníes, a las operaciones con puertos y empresas marítimas iraníes y a las transacciones de instituciones financieras con el Banco Central de Irán.

La decisión de Trump promete abrir una brecha entre Estados Unidos y sus aliados europeos firmantes del pacto, cuyos líderes han visitado Washington en las últimas semanas con el fin de presionar al mandatario para que permanezca en el acuerdo, que limita el programa atómico de Irán a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales, pero no incluye ninguna referencia a las armas convencionales o a la política exterior de la República Islámica.

Trump considera inaceptables los plazos para la caducidad de ciertas restricciones al programa nuclear iraní incluidos en el acuerdo de 2015, y que ese pacto no afrontara el programa de misiles balísticos de Teherán ni sus supuestas actividades perniciosas en la región. El presidente iraní, Hasan Rohaní, advirtió este fin de semana a Estados Unidos de que se arrepentirá "muy pronto" si abandona el acuerdo nuclear, al tiempo que reiteró su negativa a negociar un nuevo pacto.

El anuncio complace a Israel y Arabia Saudí pero decepciona a gran parte de la comunidad internacional, incluida la ONU, la Unión Europea (UE), Turquía y Rusia.