TREN EN FRANCIA
Un tren de SNCF, en una imagen de archivo. ARCHIVO

La compañía nacional de trenes de Francia (SNCF) informó este domingo de que garantizará la mitad de los trenes internacionales, tres de cada siete regionales y dos de cada cinco de larga distancia, en la novena jornada de huelga de trabajadores que tendrá lugar este lunes contra la reforma en el sector.

Además, según las previsiones de la empresa, uno de cada dos trenes internacionales será suspendido, lo que afectará principalmente a las conexiones con Italia, canceladas en su totalidad, y ligeramente en Alemania e Inglaterra.

El tráfico con España se anuncia normal, así como los servicios del Thalys, que conecta el país con Bélgica, Holanda y la frontera con Alemania.

Ante las crecientes dificultades que enfrentan los usuarios de la SNCF, el presidente de la compañía, Guillaume Pepy, lanzó este domingo varios anuncios durante una entrevista en la emisora RTL.

Pepy dijo que la "huelga se está erosionando lentamente" aunque el 60% de los conductores se volverán a sumar en esta novena jornada, "menos que al inicio de la huelga, cuando participaban en un 77%".

Además, para la siguiente convocatoria de paros, el 28 y 29 de abril, aseguró que tratarán de poner en circulación 250 TGV, para los trenes de gran velocidad.

La compañía cuenta incluso con adaptarse a las circunstancias de la huelga, que prevén que cueste unos 20 millones de euros al día, y cambiará el funcionamiento de la empresa, por ejemplo, reembolsando a los pasajeros sus abonos mensuales.

El presidente defendió, sin embargo, que la huelga no continuará en verano, una amenaza realizada por los sindicatos, ya que "los ferroviarios son gente responsable", dijo.

"Ningún día de huelga será pagado", afirmó el principal representante de la compañía que aún así manifestó su voluntad de continuar las negociaciones.

Sin embargo, el sindicato anunció el pasado jueves que no participará en el diálogo sobre la reforma después de que el primer ministro, Edouard Philippe, confirmara el fin de las contrataciones con el actual estatuto laboral -una de las principales reivindicaciones de los asalariados-, a partir de 2020.