Sarco
Sarco, la polémica 'máquina suicida' de Philip Nitschke. @philipnitschke

"La persona que quiere morir presiona el botón y la cápsula se llena de nitrógeno. Entonces se sentirá un poco mareado, pero luego perderá rápidamente la conciencia y morirá", así explica el activista australiano proeutanasia Philip Nitschke el funcionamiento de su invento, Sarco, bautizada como 'máquina suicida' en diferentes medios como The Guardian y Washington Post.

Nitschke ha presentado recientemente Sarco (abreviatura de sarcófago) en la feria funeraria de Ámsterdam. Sarco es una máquina hecha con una impresora 3D que ha sido ideada por Nitschke en colaboración del diseñador holandés Alexander Bannink.

Una máquina que ahonda en el eterno debate sobre la eutanasia, no permitida en muchos países, y reclamada por diferentes actores sociales ante escenarios de enfermedades graves sin cura y/o terminales.

"En muchos países, el suicidio no es ilegal, solo ayudar a una persona a suicidarse sí lo es. Esta es una situación en la que una persona elige presionar un botón en lugar de pararse frente a un tren", argumenta el creado de Sarco, cuyo objetivo es que la máquina este funcionando a finales de año para colgar en internet el código abierto para descarga de todo aquel que quiera crearla por su cuenta.

Los creadores de Sarco presentaron su prototipo en la feria funeraria de Ámsterdam, donde los asistentes pudieron experimentar qué se siente en ella a través de una simulación con gafas de realidad virtual.

En las redes, Nitschke va ofreciendo constantemente detalles sobre la evolución de Sarco.