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GAGO EUROPA PRESS

Así, ha insistido en que el ATC facilitará en su momento el desmantelamiento del parque nuclear español pero, según admite, se trata de una política de Estado y de una decisión del Gobierno y del Ministerio.

"El ATC siempre va a ser necesario porque cumple la función de desacoplar el futuro desmantelamiento de las centrales de lo que es la gestión definitiva del combustible gastado de la misma, que irá a un almacenamiento geológico profundo", ha manifestado Gago en una entrevista con Europa Press en la que ha defendido que concentrar los residuos nucleares "a la larga abaratará su gestión".

Por otro lado, el representante de la Sociedad Nuclear Española, que fue presidente de ANAV (el titular de las centrales de Ascó y Vandellós), ha reflexionado sobre el contexto actual en Cataluña y la repercusión que esto tiene en las centrales nucleares situadas en esta comunidad autónoma.

Al respecto, ha señalado que ante la eventualidad de una Cataluña independiente hay dos cuestiones a tener en cuenta. La primera es que desde el mes de abril de 2017 en Cataluña se reinstauró un impuesto que ya había sido considerado como doble imposición por el Tribunal Constitucional "en la primera intentona" y ha añadido que desde el 1 de abril las plantas catalanas soporta "un nuevo impuesto" al combustible.

Además, ha añadido que la ley de cambio climático aprobada por el parlamento catalán en agosto de 2017 establece el fin de la producción eléctrica nuclear en el año 2027. Si bien, ha precisado que esta ley fue recurrida por el Gobierno y anulada posteriormente por el Tribunal Constitucional.

Sin embargo, en una hipotética Cataluña independiente, ha manifestado que las centrales nucleares "no se pueden mover de sitio" pero que lo que acontezca en el ámbito político "no debería afectar al funcionamiento" de las plantas, por lo que el ejecutivo autonómico tendría que crear allí un organismo regulador y, de momento "la Sociedad Nuclear Española no tiene constancia de que se haya creado o si está o no pensado".

NUCLEAR ESTABLE EN SITUACIÓN DE SEQUÍA

Por otro lado, en el contexto de sequía que ha afectado al conjunto de España durante el año pasado y este, el presidente de la SNE asegura que la escasez hídrica "demuestra la importancia" de la nuclear en situaciones climatológicas adversas como cuando hay sequía y no sopla el viento, cuando, como el año pasado se utilizan más centrales de ciclo combinado y carbón, lo que aumenta a su vez las emisiones de gases de efecto invernadero.

El año pasado, según ha recordado, la producción eléctrica obtuvo el peor resultado de los últimos 30 años, con una caída del 49 por ciento entre 2016 y 2017. "Tendríamos que remontarnos a 1989 para encontrar un dato con menor energía hidráulica en la serie histórica, frente a una producción nuclear estable", ha precisado.

Gago lamenta que cuando la nuclear funciona bien "nadie lo reconoce" ni "es noticia" pero en las ocasiones en que "pasa lo más mínimo sí lo es". Entre otras cosas, achaca este hecho a que las nucleares tienen obligación de comunicar "todo", cosa que no ocurre con una central de gas o carbón, ha insistido.

Respecto a Fukushima, ha asegurado que la situación en la zona tardará "muchos años" en volver a la normalidad, no solo por el accidente nuclear sino por lo que supuso el 'tsunami' en las infraestructuras y las viviendas pero como lado positivo ha subrayado las importantes "lecciones" que ha dejado.

Entre las repercusiones para España ha expuesto que tras una inversión de unos 35 a 40 millones de euros por reactor, se han completado la mayor parte de las acciones comprometidas tras las pruebas de resistencia y ahora, el parque atómico español está "infinitamente" mejor preparado para "lo impensable" o lo "inimaginable", el personal más capacitado y las centrales son más capaces de afrontar accidentes que van "mucho más allá" de su base de diseño.

DESMANTELAMIENTO POR LOS TITULARES

Por último, el presidente de la SNE ha opinado sobre la "intención apuntada" por el actual Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital de trasladar la responsabilidad de desmantelar las centrales nucleares a los titulares de las mismas en vez de a Enresa.

En ese sentido, ha recordado que Enresa se constituyó en 1985 para la gestión del combustible radiactivo y el gastado de todas las centrales y para el desmantelamiento de las mismas, con un fondo que se nutriría de la financiación de las centrales nucleares.

Antes, este fondo se nutría con la tarifa y desde hace años, por una tasa cargada al kilowatio/hora de generación nuclear, es decir que lo soportan las centrales en explotación para el desmantelamiento.

De este modo, observa que la propuesta del Gobierno pasaría por que Enresa transfiriera lo acumulado a los titulares para que acometan este desmantelamiento.

"Hay que conocer el esquema en su conjunto", admite Gago quien asegura que, en todo caso tanto si es Enresa quien desmantela como si son los titulares "las reglas son las mismas para unos que para otros y todas las actuaciones de desmantelamiento serían supervisadas por el CSN", como lo está haciendo con las plantas de José Cabrera y de Santa María de Garoña.

Esta alternativa "no necesariamente" sería más barata que el sistema actualmente vigente, aunque admite que sí podría haber "algo de eficiencia". En todo caso, ha subrayado el conocimiento y la experiencia de años de Enresa, aplicado primero con Vandellós I y después den José Cabrera y, posiblemente en Santa María de Garoña.

"Es muy prematuro concluir que el desmantelamiento por los titulares va a ser más barato que si lo hace Enresa, pero las reglas serán siempre las mismas para todos", ha concluido Gago que ha elogiado la capacidad y experiencia de ENRESA de la que "tendrían que empaparse" los titulares en caso de que se produjera ese cambio regulador.

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