Semana Santa
La cofradía del Cristo de los Gascones abandonan la Catedral de Segovia acompañando a su imagen envuelta en un plástico. EFE/Pablo Martín

Tras algunas suspensiones ya el Jueves Santo por la noche, la lluvia ha cumplido con los pronósticos meteorológicos y ha llevado a suspender varias de las procesiones centrales en Valladolid, Zamora, León o Salamanca en la tarde de este Viernes Santo en Castilla y León.

En Valladolid, la lluvia ha obligado a suspender la Procesión General del Viernes Santo, que marca el momento más importante de la Semana Santa de la ciudad ya que procesionan todas las cofradías, una veintena, con 33 pasos, la mayoría joyas de la imaginería castellana.

Lo mismo ha ocurrido en Zamora con la procesión de la Real Cofradía del Santo Entierro, una de las más antiguas de la Semana Santa de la ciudad al tener su origen a finales del siglo XVI; y también ha impedido la salida del desfile del Santo Entierro de Bercianos de Aliste que forma parte de las procesiones del Jueves y el Viernes Santo de esta localidad zamorana que están declaradas bien de interés cultural.

En Salamanca se han suspendido los actos del Descendimiento y el Santo Entierro, el de la Oración en el Huerto y el de Jesús Rescatado; y en la capital leonesa tampoco han salido las dos procesiones de la tarde del Viernes Santo, la de las Siete Palabras y la del Santo Entierro.

Como un goteo, el mismo que ha dejado la lluvia y la nieve, a lo largo de la tarde se han encadenado las suspensiones en distintas provincias y a las anteriores se han añadido también las del Santo Entierro de las capitales abulense y burgalesa. También se ha esperado hasta el último minuto, pero al final no ha podido ser y la lluvia, y en algunos momentos la nieve, han impedido la salida de la procesión oficial de Segovia, con salida  a las 20.30 horas, con la participación prevista de diez cofradías y catorce pasos.

Procesiones más cortas en Madrid

Las primeras gotas de lluvia y la previsión de chaparrones a partir de las 21.00 horas ha obligado a las principales procesiones de la capital a recogerse antes de tiempo, lo que ha impedido el encuentro del Cristo de los Alabarderos con María de los Siete Dolores y ha deslucido el estreno de las andas del Cristo de Medinaceli, que por primera vez ha sido llevado a hombros y no desplazado con ruedas.

A la hora y cuarto de arrancar y ante el amago de lluvia, las cuatro principales procesiones que recorren en centro de Madrid han decidido recogerse, bien volviendo a sus puntos de partida o bien buscando cobijo en algún otro templo.

El Cristo de Medinaceli, la procesión que más fieles atrae, ha podido exhibir poco tiempo sus nuevas andas, que ante el peso del trono (2.400 kilos) recién restaurando pieza a pieza, ha sido llevado por 126 anderos, hombres y mujeres. Tras salir puntual, a las 19.06 minutos, desde la Basílica del Cristo de Medinaceli de los Padres Capuchinos, los anderos ya contaban con avanzar solo unos metros, hasta la calle Cedaceros, ya que la previsión de lluvia a partir de las 20.00 horas podría dañar la talla anónima sevillana de finales del siglo XVII.

Y poco después de esa hora, a las 20.15, han comenzado a caer las primeras gotas de lluvia, justo cuando los 126 anderos lograban milimétricamente girar 180 grados el trono y emprender el regreso a la Basílica, adonde ha llegado una hora después seguido por la imagen de la Virgen de los Dolores y justo cuando comenzaba a caer la lluvia más intensamente.

La misma decisión de recogerse han tomado las otras tres procesiones que habían partido a las 19.00 la del Cristo de los Alabarderos, la de María de los Siete Dolores y la de Jesús del Perdón.  El Cristo de los Alabarderos salía alrededor de las 19.10 horas por la Puerta del Príncipe del Palacio Real, en presencia de la hermana del rey emérito y tía del rey Felipe VI la infanta Margarita, y del arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

La amenaza de lluvia inminente ha hecho que el Cristo de los Alabarderos ni siquiera regresara al Palacio Real, sino que buscara refugio en su casa habitual, la Catedral Castrense, donde ha tenido que ser introducido de rodillas y con gran dificultad por los 34 anderos, debido a la altura de la cruz, mientras sonaba el himno nacional para despedir a la imagen.

María de los Siete Dolores también ha tenido que acortar su recorrido y apenas ha podido llegar desde la Parroquia de Santa Cruz, en el número 6 de la calle Atocha, hasta el Monasterio de las Jerónimas del Corpus Cristo (Las Carboneras), donde las monjas de clausura han cantado una Salve a la Virgen.

La otra procesión que ha regresado a su lugar de origen, la Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe (en el 87 de la calle Atocha), ha sido la del Jesús del Perdón, un paso que también es sacado e introducido con gran dificultad de su templo y que este año lucía imagen recién restaurada durante seis meses.  Antes de regresar, no obstante, el paso ha parado ante el Convento de las Trinitarias, desde una de cuyas ventanas le han cantado las monjas.