El presidente ruso, Vladimir Putin, en uno de los momentos más bajos de sus relaciones con Occidente, fue reelegido este domingo para un cuarto mandato al frente del Kremlin con un apoyo histórico desde que llegó al cargo en 2000. Con casi el 100% de los votos escrutados, Putin obtuvo el 76,67% de los sufragios, un porcentaje incluso superior al que le otorgaban las encuestas preelectorales.

Tras el escrutinio de prácticamente todas las papeletas, Putin ha obtenido ya el respaldo de 56,1 millones de ciudadanos y supera en 10,5 millones los votos recibidos en 2012, cuando regresó al Kremlin tras cuatro años de paréntesis como primer ministro.

La participación alcanzó el 67,47% del censo electoral, dos puntos por encima de la registrada hace seis años, aunque la diferencia en relación a los últimos comicios fue mucho mayor en grandes ciudades como Moscú, habitualmente las más desencantadas con los procesos electorales.

"Rusia está condenada al éxito. Debemos mantener la unidad", dijo el mandatario ante varios miles de personas congregadas en la plaza del Manezh, frente al Kremlin, en Moscú, donde agradeció el apoyo recibido en unas elecciones en las que no pudo participar su principal rival, el líder opositor Alexei Navalni, inhabilitado por las autoridades judiciales.

"Vosotros sois nuestro equipo común, yo soy un miembro de vuestro equipo y todos los que han votado este domingo son nuestro gran equipo nacional", continuó diciendo Putin a la gente que le aclamaba y gritaba "Rusia, Rusia", a pesar de que el termómetro marcaba una temperatura de 12 grados bajo cero.

Cuando en 2024 finalice su nuevo mandato de seis años, Putin, de 65, habrá estado manejando el timón del país más grande del mundo ininterrumpidamente durante casi un cuarto de siglo, excepto los cuatro años que fue primer ministro.

Aunque la victoria de Putin se daba absolutamente por descontada, el apoyo recibido es el mayor de su historia y muy superior al 63,60% que obtuvo en las últimas elecciones de 2012. También superaría a su mejor resultado hasta ahora, el 71,31% que obtuvo en las elecciones presidenciales de 2004.

La popularidad de Putin, lejos de resentirse los últimos años por los problemas económicos y sociales y las sanciones occidentales, ha ido en aumento alimentada por la anexión de Crimea y el choque con Estados Unidos y la Unión Europea en torno a crisis como las de Ucrania, Siria o la supuesta injerencia rusa en procesos electorales.

Espionaje en Reino Unido

Las dos últimas semanas, el misterioso envenenamiento con un arma química del espía doble Serguei Skripal y su hija en Salisbury en Reino Unido, del que Londres culpa a Moscú, no ha hecho sino reforzar el sentimiento patriótico ante lo que es visto como una nueva manifestación de rusofobia.

"Yo veo (en estos resultados) como mínimo el reconocimiento de lo que se ha hecho los últimos años en condiciones muy difíciles, veo la confianza y esperanza de nuestras gentes en que vamos a trabajar con la misma responsabilidad y mejores resultados aún".

"Es una victoria increíble. Tengo el sentimiento de que este trabajo, largo y difícil, no ha sido en vano", aseguró el portavoz del cuartel electoral de Putin, Andrei Kondrashev.

El segundo candidato más votado fue el millonario comunista Pável Grudinin, que logró el 11,79% de los votos, seguido por el ultranacionalista Vladímir Zhirinovski, con el 5,66%.

La periodista Ksenia Sobchak, la tercera mujer en participar en unos comicios presidenciales en la historia de Rusia, logró el 1,67 %, mientras que el histórico líder liberal Grigori Yavlinski consiguió el respaldo del 1,04% de los votantes. Los otros tres candidatos presidenciales no superaron la barrera del 1%.

Unos 110 millones de rusos estaban llamados a las urnas en unas presidenciales catalogadas de "transparentes" por la Comisión Electoral Central (CEC), pero que, según el candidato comunista, fueron "sucias" y, de acuerdo a la oposición, estuvieron marcadas por numerosas irregularidades.

Apoyo por todo el país

Putin recibió más del 90% de los votos en cinco regiones o repúblicas del país, entre ellas Crimea, que celebraba el cuarto aniversario de la anexión rusa y cuyos habitantes participaron por vez primera en unas presidenciales.

También obtuvo Putin cifras estratosféricas de respaldo en la república caucásica de Chechenia, un 93%, y en la de Tatarstán, más del 97%, según la CEC.

En Moscú y en San Petersburgo, las dos principales ciudades del país y graneros de la oposición extraparlamentaria, Putin logró un respaldo mucho más amplio del esperado superior al 70%.

En su primera comparecencia ante la prensa tras proclamar su victoria en los comicios, Putin negó que se plantee, "de momento", reformar la Constitución para poder seguir en el poder dentro de seis años. "Me parece que lo que usted plantea es bastante ridículo. Vamos a calcular. ¿Significa eso que yo voy a estar aquí hasta los 100 años? No", dijo.