Enfermería de un hospital público del Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Enfermería de un hospital público del Servicio Andaluz de Salud (SAS). EUROPA PRESS/JUNTA DE ANDALUCÍA

"Nos hemos acostumbrado tanto a ser vejados en las consultas que muchos compañeros no denuncian. Solo lo hacen aquellos a los que han pegado y provocado lesiones o bien los que ya no pueden más". Juan José Sánchez Luque, presidente del Colegio de Médicos de Málaga, se refiere con estas palabras a los últimos datos sobre agresiones médicas sufridas por el personal del Servicio Andaluz de Salud (SAS), que el año pasado ascendieron a 1.115.

La cifra ha crecido un 11,3% respecto al ejercicio anterior, cuando se registraron 1.001 agresiones. Pero lo más llamativo es el incremento de ataques físicos sufridos por los profesionales. En 2017, se produjeron 285 agresiones físicas, por las 206 de 2016, lo que supone un aumento de más del 38%. Los ataques verbales (insultos, amenazas...) registrados el pasado año se situaron en 830, un 4,4% más que el año anterior, cuando hubo 795.

Según explican a 20minutos fuentes de la Consejería de Salud, el incremento de agresiones en el ámbito sanitario se debe a "múltiples factores". Por un lado, uno externo, que es el "reflejo de la situación general que se vive, donde además de la violencia existente, hay una exigencia inmediata" por parte de la ciudadanía para que "sus demandas se atienda". Y por otro lado, un factor interno que desde Salud valoran como "a favor", y es que "cada vez hay una mayor concienciación por parte de todos para que se registren este tipo de agresiones". Es decir, que los profesionales sanitarios atacados se atreven a denunciar más que antes.

Del total de agresiones sufridas, casi el 74% (822) fueron sufridas por mujeres, que representan un 70% de la plantilla total del SAS, que asciende a unos 96.000 profesionales.

"Los datos son terribles", insisten desde el Colegio de Médicos de Málaga, que afirma que "esta progresiva lacra tiene que ser combatida hasta erradicarla". Reconocen que "se han dado pasos", pero estos "siguen siendo insuficientes a tenor de los resultados obtenidos".

Coincide en el diagnóstico el Sindicato de Enfermería Satse Andalucía, que acaba de lanzar una campaña para sensibilizar a los ciudadanos y para reclamar a las Administraciones públicas y a las empresas sanitarias privadas que "se pongan en marcha todas las medidas preventivas necesarias". Entre ellas, la organización destaca la aprobación de una normativa que regule la materia a nivel estatal, aumentar la formación a los profesionales y la implantación de más medidas disuasorias.

La Junta activó en el año 2005 el Plan de prevención y atención de agresiones para los profesionales, que desde entonces ha permitido lograr más de 2.500 sentencias condenatorias por ataques a la plantilla del SAS. De estas, 154 se consiguieron el pasado año, 32 por delitos de atentado. Este plan engloba asistencia jurídica, apoyo psicológico, formación y protocolos a seguir en caso de ser atacado. 

"Debe existir tolerancia cero", ha manifestado la directora general de Profesionales del SAS, Celia Gómez. Y añadió: "Estamos hablando de un tema muy sensible y creemos necesario contar con la complicidad de los pacientes y de la sociedad en su conjunto".

La Consejería de Salud ha impartido formación sobre el tema de las agresiones a más de 54.000 profesionales en los últimos años. Además, ha implantado en los centros sanitarios cerca de 21.000 elementos de seguridad, que se reparten de la siguiente manera: 5.901 software antipánico; 5.646 teléfonos; 3.404 timbres de consulta; 2.006 cámaras de seguridad; 1.891 salidas alternativas; 1.506 interfonos; 189 GPS en ambulancias; y 135 timbres en estos mismos vehículos.

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