Joan Jonas. They Come to Us without a Word II, 2015
Joan Jonas. They Come to Us without a Word II, 2015. Performance at Teatro Piccolo Arsenale, Venice, Italy, 2015. Photo by Moira Ricci. © 2017 Joan Jonas: Artists Rights Society (ARS), New York : DACS, London. MOIRA RICCI

A pesar de sus 81 años, Joan Jonas (Nueva York, 1936) sigue siendo un referente de innovación y riesgo en el mundo del arte y una líder indiscutible dentro de la performance. "La performance es el medio del que me valgo para construir un objeto que existe tan solo en el tiempo, el cual se plasma con cuerpos, con mi cuerpo. Para mí, la performance es poesía tridimensional creada en vivo en el espacio", afirmó en una ocasión.

Curtida como escultora durante su etapa de estudiante en la School of the Museum of Fine Arts de Boston y en la Universidad de Columbia, allí también cursaría estudios de dibujo y poesía en los 60. Su descubrimiento de los nuevos medios a finales de esa década y de la obra de Claes Oldenburg, Yvonne Rainer o Simone Forti ampliaron su campo de miras, convirtiéndola en la abanderada del performance art. Todo ello le dio alas para introducir en su experimientos artísticos el sonido, el cine, además de la danza y el teatro.

Consciente de esta amalgama de medios, la Tate Modern de Londres le rinde homenaje estos días (y hasta el próximo 5 de agosto) con una extensa retrospectiva que revisa cinco décadas de trabajo y combina una gran variedad de elementos: dibujos, objetos encontrados, vídeos o movimientos de su cuerpo, entre otros.

"La exposición es muy actual, ya que Jonas es una creadora que tuvo que inventar su posición en los confines del arte y reinventar los medios que empleaba, al tiempo que es una referencia para los artistas contemporáneos", comenta Andrea Lissoni, el comisario de la muestra. De esta manera, la Tate pone al servicio de la artista una muestra que aúna una exposición al uso, un programa de performances en vivo con la propia Jonas que se realizarán en el espacio denominado The Tanks y una retrospectiva cinematográfica.

De la identidad femenina al cambio climático

La retrospectiva no sigue un orden cronológico sino que, muy al contrario, combina trabajos tempranos y otros más recientes para dejar constancia de cómo muchos de su trabajos beben de otros anteriores –es el caso de Juniper Tree, una instalación de 1994 que evolucionó a partir de performances realizadas en 1976 y 1978-.

También se exploran sus temas "fetiche" y más recurrentes: el icónico vídeo Organic Honey's Visual Telephaty (1972), que se sumerge en la identidad femenina a través del alter ego sexualizado de la artista, o Reanimation (2010/2013) y Stream or River, Flight o Patter (2016-2017), que concibió para la Fundación Botín de Santander y abordan su preocupación por el cambio climático y la extinción animal.

Dando la bienvenida Wolf Lights, una especie de estudio que invita al visitante a sumergirse en el "universo Jonas" a través de objetos personales como máscaras, animales de madera o artículos recogidos durante sus viajes, que han inspirado en un alto porcentaje sus trabajos.

Otro elemento que define a la artista es su fijación por las tradiciones. Conocida es la influencia del teatro japonés Noh en su obra, su pasión por la narrativa, en especial por los cuentos y las fábulas, o la reinterpretación que ha hecho de mitos como el de Helena de Troya en su instalación y performance Lines in the Sand (2002). "Al intentar plantearme qué es lo que podía hacer como performer, me remitía a otra cultura y a sus rituales porque desconocía los que existían en la mía y porque los rituales de otras culturas están más próximos a la naturaleza y más implicados en ella", confesó en una ocasión.

La exposición se completa con un programa de diez días de performances en vivo, donde participará la propia Jonas acompañada de varios colaboradores, y la proyección de una selección de sus mejores obras cinematográficas. Tras su paso por la Tate, se trasladará a Haus der Kunst en Munich.