Muerte en directo
Malachi Hemphill, de 13 años, murió en abril de 2017 al dispararse accidentalmente la pistola que manejaba mientras retransmitía en directo por vídeo en las redes sociales. ARCHIVO

Las redes sociales han vuelto a ser el escenario de otra muerte en directo, vista por cualquiera que estuviese conectado en ese momento, y amplificada después hasta volverse viral, una vez publicada en los medios de comunicación. Esta vez, un hombre murió asesinado este martes por la mañana en un barrio del sur de Charlotte (Carolina del Norte, EE UU) mientras estaba retransmitiendo en Facebook Live.

Al parecer, el hombre, de 55 años, había avisado a su asesino de que estaba en directo en la web y de que iba a grabarlo. Según especularon medios estadoundienses, uno de los posibles motivos del crimen podría haber sido que el asesino no quisiera ser grabado en cámara por la víctima, un lider comunitario que acababa de denunciar un robo. El presunto autor de la muerte acabó entregándose a la Policía, según informaron las autoridades.

Facebook retiró la grabación de su web alegando que desconocía si el fallecido habría autorizado que la imagen de su muerte quedara a la vista de cualquiera en Internet, aparte del hecho de que se tratase de un contenido que viola sus reglas de publicación. En cualquier caso, la decisión, como suele ocurrir, llegó demasiado tarde, ya que el contenido había sido ya reproducido y distribuido por la red.

El caso recuerda al del asesinato de otro hombre, ocurrido en abril del año pasado, también en Estados Unidos, y retransmitido asimismo en directo en Facebook. En aquella ocasión, Steve Stephens mató a sangre fría en Cleveland, y aparentemente al azar, a Robert Godwin, un hombre de 74 años, padre de nueve hijos y abuelo de 14 nietos. Stephens, que acabó suicidándose tras dos días huyendo de la Policía, también retransmitió el asesinato en directo en Facebook.

De hecho, el asesino de Cleveland llegó a grabar hasta tres vídeos en directo en esa red social. En uno contaba sus planes, otro es el que muestra cómo comete el asesinato, y en un tercero confiesa el crimen ante su audiencia.

Pocos días después, también en abril de 2017, un hombre mataba a su bebé en directo en Tailandia y se suicidaba a continuación. Fueron los propios familiares quienes, al ver la retransmisión del crimen en dos vídeos en Facebook, avisaron a la Policía. Los vídeos fueron eliminados de la red social unas 24 horas más tarde, cuando las imágenes ya habían sido reproducidas centenares de miles de veces por usuarios en todo el mundo. El primer vídeo fue visto 112.000 veces, mientras que el segundo fue visionado 258.000 veces.

"Tenemos que hacerlo mejor"

Ante la imposibilidad obvia de predecir el comportamiento de los usuarios que utilizan las herramientas de retransmisión en directo de las redes sociales, la única respuesta eficaz parece ser la eliminación del servicio en sí, algo que se antoja impensable a estas alturas, teniendo en cuenta no solo los beneficios que esta tecnología reporta tanto a empresas como a ususarios, sino lo que suponen también en el avance hacia una mayor democratización del acceso a las posibilidades que ha abierto Internet, incluyendo protestas políticas y sociales, o el testimonio, por ejemplo, de abusos a los derechos humanos en algunos países.

Facebook Live no es, por supuesto, la única plataforma que ofrece streaming de vídeo. Aparte de YouTube (Google), las más utilizadas por los usuarios son Instagram (propiedad también de Facebook) y Periscope (perteneciente a Twitter, red en la que está ya integrada). Estudios de mercado calculan que para el año 2021 la industria del vídeo en directo retransmitido por Internet (que empezó en 2011 con la aplicación YouNow) tendrá un valor de más de 70.000 millones de dólares.

Tras el asesinato de Cleveland, el propio Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Facebook, se refirió al caso y admitió que "tenemos mucho que hacer en este tipo de asuntos". "Seguiremos haciendo todo lo posible para evitar tragedias como ésta". "Sabemos que tenemos que hacerlo mejor", dijo por su parte Justin Osofsky, jefe de operaciones globales de la red social. El mismo Zuckerberg había reconocido unos meses antes que hay una serie de "eventos trágicos", como homicidios, agresiones y suicidios transmitidos en directo, que podrían evitarse "si alguien fuera capaz de denunciarlo a tiempo".

En esta posibilidad de antiparse, así como en lograr que los vídeos en cuestión estén el mínimo tiempo posible en la red, es en lo que estaría trabajando la red social. Según explicaba Osofky en el blog oficial de la compañía, "estamos revisando nuestros flujos de reportes para asegurarnos de que la gente puede informar sobre la publicación de vídeos u otro material que viole nuestros estándares". Añadía que el aviso sobre el vídeo del asesinato de Cleveland no lo habían recibido hasta una hora y 45 minutos después de que se hubiese publicado.

Además, continuaba Osofky, "estamos explorando constantemente de qué modo las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a hacer de Facebook un lugar seguro". Citaba, en este sentido, el "importante papel" que puede desempeñar para ello la inteligencia artificial, "al ayudarnos a prevenir que los vídeos puedan compartirse en su totalidad". "Actualmente, miles de personas en todo el mundo están revisando los millones de contenidos de los que recibimos avisos cada semana, en más de 40 idiomas. Damos prioridad a los reportes que suponen una amenaza seria para la comunidad, y estamos trabajando para hacer que este proceso sea aún más rápido", afirmaba.

Suicidios y adolescentes

El problema es que, junto a los casos de asesinatos están, además, los de suicidios en directo. En muchos casos no hay señales previas que puedan ser leídas o interpretadas, bien por amigos y familiares, bien por expertos de la propia red social. Pero en otros, sí las hay.

En enero de 2017, el actor estadounidense Frederick Jay Bowdy, de 33 años, retransmitió su suicidio, de nuevo a través de Facebook Live, después de haberselo anticipado a sus seguidores. Tras anunciar que iba a quitarse la vida, un familiar del joven avisó a la Policía, pero los agentes no llegaron a tiempo para evitarlo. Muchos de sus seguidores que estaban viendo la retransmisión pensaron que todo era un montaje. Otros quedaron en shock. Facebook retiró el vídeo de inmediato.

En demasiados casos, además, las víctimas son adolescentes. El 30 de diciembre del 2016, Katelyn Nicole Davis, una chica de Georgia (EE UU) de 13 años y muy activa en las redes sociales, grabó un último vídeo en el que confesaba que un familiar había abusado sexualmente de ella y pedía disculpas por lo que estaba a punto de hacer. A continuación se ahorcó en un árbol del patio trasero de su casa. Días después, en Miami, otra adolescente, Naika Venant, de 14 años, terminaba igualmente con su vida (ahorcada con una bufanda) mientras estaba conectada a Facebook Live.

Oras veces, no obstante, lo que puede verse en directo es un trágico accidente. A mediados del pasado mes de abril, otro adolescente, también del estado de Georgia, en EE UU, murió de un disparo accidental mientras emitía en vivo un vídeo en Instagram. Malachi Hemphill, de 13 años, estaba retransmiriendo con varios amigos en internet y presumía de tener un arma de fuego cargada. Sus amigos presenciaron el disparo en directo.