El detector es un pequeño aparato que se instala de forma gratuita, sin necesidad de realizar obra en el domicilio, que sirve de alarma en el caso de que se produzca un incendio o exista acumulación de humo peligrosa, según ha informado el Consistorio.

Además, se elaborará un croquis de la vivienda para facilitar la evacuación en caso de que fuera necesario y se revisarán los detectores instalados en las seis primeras fases.

El programa se puso en marcha en 2010 y esta octava fase se ha adjudicado por 57.475 euros. En la actualidad, el servicio de prevención de incendios cuenta con 1.149 viviendas usuarias y un total de 1.510 detectores en funcionamiento.

Previamente a la instalación de los detectores, el Ayuntamiento enviará una carta a las personas destinatarias, en esta ocasión, a las nacidas entres septiembre y diciembre de 1933 y 1934, para informarles sobre el servicio que se les ofrece y su funcionamiento.

Con posterioridad, las citadas personas recibirán una llamada telefónica para concertar una cita para la colocación del detector. Tanto la llamada como la visita serán realizadas por personal debidamente identificado.

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