Alfonso Calderón
Alfonso Calderón, estudiante de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, ofreciendo una rueda de prensa en el Congreso de Florida en Tallahassee, Florida. Colin Abbey / EFE

Nació en Alcobendas, una localidad cercana a Madrid, hace dieciséis años, aunque lleva ya diez viviendo en Estados Unidos.

Es Alfonso Calderón, un joven español que sigue vivo porque se escondió en un armario durante cuatro horas, mientras fuera un excompañero suyo de instituto asesinaba a tiros a 17 personas en la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland (Florida, EE UU).

Calderón y otros compañeros se reunieron tras la masacre y decidieron inciar una campaña que acabara con la proliferación de armas de fuego en Estados Unidos, donde se pueden adquirir con una gran facilidad.

Así crearon el movimiento "NeverAgain" (Nunca más) la campaña nacional de estudiantes contra la armas, que ha conseguido decenas de miles de apoyos e incluso una audiencia con Donald Trump, además de una gran concentración a nivel nacional prevista para el próximo 24 de marzo. Calderón y sus compañeros, además, han podido dar un discurso en contra de las armas en el Congreso de Florida.

En el programa Más de uno, en Onda Cero, Calderón contaba cómo la zona en la que vive es un lugar residencial, de gente con buena situación económica: "Es un sitio de comunidad, de colegios y ahí vive gente importante. Los colegios como el mío son muy seguros", hacía ver.

"Este es posiblemente uno de los momentos más difíciles de mi vida y me siento traumatizado", explicaba el joven, que se refugió en el armario por indicaciones de una profesora, justo después de oír los primeros disparos.

"Nikolas Cruz, el tirador de mi escuela, fue denunciado a la policía treinta y nueve veces", hacía ver Calderón al diario The New Yorker. "Tenemos que votar contra esto. Personas que han sido pagadas por la ANR [Asociación Nacional del Rifle por sus siglas en inglés] están permitiendo que esto suceda. Están facilitando que personas como Nick Cruz adquieran un AR-15", dijo. 

En ese diario, Calderón contaba que una vez se encontró con Nikolas Cruz en un supermercado, después de que Cruz hubiera sido expulsado del instituto. Allí escuchó cómo Cruz alardeaba de un arma que acababa de comprar. Ahora, Calderón confiesa cargar con los remordimientos de "no habérselo dicho a alguien".

"Aquí un joven no puede ni comprarse una cerveza, pero sí un rifle semiautomático diseñado para militares. Cruz no rompió ninguna ley comprándolo y eso me parece casi ridículo", dice Calderón, que co-lidera la lucha estudiantil por el control y la regulación de la tenencia de armas.