Catedral de Sevilla
Catedral de Sevilla. ARCHIVO

Hasta ahora, los propietarios de un inmueble situado en el entorno de un Bien de Interés Cultural (BIC), un conjunto histórico, una zona arqueológica o un lugar de interés etnológico tenían la obligación de pedir una autorización a la Junta para poder realizar obras menores en sus inmuebles.

Actuaciones tan simples como cambiar una puerta interior o sustituir una bañera por un plato de ducha tenían que pasar por la comisión provincial de Patrimonio para obtener el correspondiente permiso, lo que suponía un evidente retraso en la ejecución de la obra. Pero a partir de ahora los trámites se van a acelerar.

La Junta ha aprobado la modificación de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, vigente desde el año 2007, que introduce hasta 31 cambios en su articulado. La principal novedad radica precisamente en que los ciudadanos ya no tendrán que pedir autorización a Cultura para llevar a cabo ese tipo de actuaciones "menores", considerándose como tales aquellas que no afectan a la estructura, al subsuelo o a la configuración arquitectónica de los inmuebles. Únicamente necesitarán la aprobación del Ayuntamiento que, a su vez, deberá contar con un plan urbanístico requerido por la Junta para poder tener la competencia de autorizar las obras.

Tampoco será necesario, como hasta ahora, la elaboración de proyectos de conservación para los inmuebles incluidos en los entornos BIC.

La nueva normativa también incluye entre sus modificaciones la prohibición expresa en el patrimonio histórico de los detectores de metales, salvo en los casos de actividades arqueológicas, de seguridad o defensa nacional o de mantenimiento y reparación de las estructuras. Y es que, según ha explicado el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, estos dispositivos suponen actualmente "la segunda mayor amenaza para la pervivencia del patrimonio arqueológico, muy por encima de la construcción de infraestructuras".

En el apartado de la mejora de la protección, la ley se modifica para equiparar al régimen de protección de los BIC a los bienes y restos materiales del megalitismo de Andalucía. Y se considera igualmente como entorno protegido a las cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre. Por último, se crea una subcategoría de Paisaje Cultural.

En la actual legislatura, la Consejería de Cultura ha invertido más de 43 millones de euros en intervenciones relativas al patrimonio andaluz, mientras que para este ejercicio hay reservado un montante que alcanza los 8,6 millones.

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