La incidencia de la enfermedad continúa elevada y durante las primeras siete semanas de 2018 se ha registrado un total 140 casos. La mayoría casos presentan un curso clínico leve. Las edades más afectadas son los jóvenes entre 15 y 19 años. El 53,8% de los casos aparecen entre los 10 y los 24 años de edad.

Según ha informado la directora gerente del ISPLN, María José Pérez Jarauta, y el jefe de la Sección de Enfermedades Transmisibles y Vacunaciones, Aurelio Barricarte, este incremento es generalizado en toda España. Esta infección es más común a finales de invierno y primavera, por lo que no se puede descartar que el número de casos aumente.

Aunque la vacunación es una herramienta potente para la prevención de las enfermedades, no todas las vacunas tienen la misma efectividad. La vacunación contra la parotiditis está incluida en la llamada triple vírica: parotiditis, rubeola y sarampión. la efectividad en estas dos últimas es más del 95%, mientras que en la parotiditis es del 80%, lo que se apunta como una de las causas de que cada 5-7 años aproximadamente se produzca un incremento de los casos.

Antes de que comenzaran los programas de vacunación con triple vírica, el 90% de la población sufría la infección por el virus de la parotiditis. Actualmente, el calendario vacunal estatal y también el de Navarra incluye la vacunación con triple vírica a los 12 meses y a los tres años de edad.

RECOMENDACIONES

Ante este aumento de los casos, el ISPLN recomienda que los afectados no acudan a clase o a actividades colectivas hasta que haya pasado una semana desde el inicio de los síntomas, para evitar contagios.

Además, en el entorno de los casos (convivientes y contactos escolares), es conveniente revisar el estado de vacunación con triple vírica y completar la vacunación hasta dos dosis en aquellos que no estén vacunado o sólo hayan recibido una dosis.

Cabe recordar que parotiditis es una infección vírica en general leve y la transmisión de la enfermedad se produce por vía aérea o por contacto directo con la saliva de personas infectadas. Se caracteriza por fiebre, inflamación y dolor a la presión de las parótidas (en la zona del cuello), y desde que una persona se infecta hasta que aparecen los primeros síntomas transcurren de 16 a 18 días.

El ISPLN insiste en que la vacunación es la medida preventiva más importante de que se dispone ya que evita la infección en más de un 80% de los casos, aunque puede detectarse la enfermedad en personas correctamente vacunadas.

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